martes, 7 de febrero de 2012

Místicos.


Doña Virginia ha dejado este comentario honrando así este blog:
Volviendo al tema principal de esta entrada, la verdad es que para mí la suma de la teología se resume en las duras palabras de Meister Eckhart: "Todo lo que podamos decir de Dios son solo habladurías". Podemos hacer algunas deducciones de sus manifestaciones en este mundo, pero es solo la mísera lógica humana lo que estamos aplicando. En realidad, simplemente no hay palabras. Por eso el lenguaje de los místicos más profundos se vuelve a veces tan incoherente, tan fragmentado, como el de un loco, o el de un niño que empieza a chapurrear frases.
El amable Tomás de Aquino reconocía que la sola razón no puede alcanzar la plena sabiduría y, según cuentan, una experiencia mística que tuvo lo indujo a pedir que quemaran sus obras porque, después de ver lo que vio de Dios, estimaba que era paja lo que había escrito de Dios. 

Yo matizaría un cosa no a santo Tomás, claro, ni al Maestro Eckhart, sino al comentario de la amable doña Virginia: si la razón y la lógica humana participan de la miseria humana, también participan de la grandeza humana. Estamos llamados a ver y yo espero que algún día veamos a Dios cara a cara. Entonces solamente quedarán la caridad y el pasmo. André Frossard lo dijo muy bien: Amor, para llamarte así, la eternidad será poco. Pero, entre tanto y hasta entonces, hemos de creer -que es el modo de ver aunque sea como en un espejo- a Aquel que, para hablar a los hombres, ha usado palabras humanas y, no contento con eso, se ha hecho Hombre.

Del lenguaje de los místicos más profundos yo sé poquísimo. Sé que usan mucho el ¡Oh! porque andan siempre muy pasmados: Oh noche que juntaste Amado con amada. Sé que, cuando quieren hacerse entender hablan de mesas repletas, de unciones con aceites olorosos y de copas rebosantes -preparas una mesa ante mí enfrente de mis enemigos, me unges la cabeza con perfume y mi copa rebosa- y que, de este modo, se explican como libros abiertos. Y sé que hay profundidades que no tienen que ver tanto con la luz de Dios cuanto con las tinieblas del infierno. 


6 comentarios:

  1. Se me hace muy complicado eso que dicen ustedes. En mi ignorante impresión, Dios se hizo Niño para que pudiéramos quererle sin complicarnos más la existencia. Y a eso aspiro. Especialmente hoy.

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  2. Gracias por su excelente comentario. Sí, yo también creo que hay "grandeza" en la razón/lógica, pero a mí me parece que esa grandeza es de Dios actuando en nosotros.

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  3. Gracias por decir que mi comentario es excelente. Me lo creo.

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  4. " Y sé que hay profundidades que no tienen que ver tanto con la luz de Dios cuanto con las tinieblas del infierno."

    Usted ya sabe mucho!

    Un abrazo,

    JyY

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  5. Amable don JYY: Eso de las profundidades del infierno lo aprendí del amable Ratzinger que -antes de ser obispo- escribió -entre otros- un libro de Escatológía y habló de los ángeles y de los teólogos profundos que no creen en los ángeles porque piensan que no se puede hablar bien de Dios.

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