sábado, 11 de febrero de 2012

Mis amigos del PSOE.

Estoy en deuda con todos ellos porque ninguno de ellos ha puesto jamás su filiación política por encima del decoro, de la amistad que nos une o de los ideales que compartimos. 
Podría hacer una larga lista de alcaldes del PSOE que han sido muy considerados con el cura del pueblo cuando el cura del pueblo era yo. Contaré solo una anécdota. En una de las parroquias que me sufrieron encargué una bonita cartelera para la puerta de la Iglesia. Era una bonita cartelera diseñada por mí: cuadradita, de aluminio pero no de aluminio color aluminio sino de aluminio marrón. Costó cincuenta dólares pero quedó preciosa. Lo que yo no sabía era que una normativa municipal prohibía la carpintería de aluminio. Me enteré cuando vino a verme el alcalde del PSOE. Podía haber mandado a un municipal, pero vino él en persona para decirme: No sabes como lo siento, hay que quitar esa cartelera de la puerta de la Iglesia porque es de aluminio pero si encargas una de madera y me pasas la factura, la pago yo. No tenía por qué haber hecho eso. Si hubiera mandado a un municipal yo habría obedecido y habría quitado mi bonita cartelera -mucho más bonita que las puertas de aluminio color aluminio de la Biblioteca Municipal-.  Lo hizo por amistad, por cariño, por benevolencia o por cualquiera de esas otras buenas vibraciones -creo que se dice así- que hacen buena la política y amables a los políticos. Encargué una cartelera de madera. La pagó él, como había prometido. No era tan bonita como la que yo había diseñado y duró poco porque en Alicante el sol y eso se lo comen todo. Pero ese alcalde del PSOE obró del modo más noble: hizo cumplir la Ley por honradez y pagó los gastos por amistad. No usó la Ley para apalear al cura y a la feligresía. 
También podría hacer una larga lista de militantes y de votantes del PSOE a quienes mi condición de cura católico no les ha impedido mostrarme el más amable de los afectos. Recuerdo especialmente a uno que -corrigiendo una mala inclinación mía- me ayudó no poco a corregirme. Y, si tuviera que contar otra anécdota, contaría esta: una vez fui a votar y, cuando salía del colegio electoral con unas papeletas en las manos, me abordaron unos comisarios políticos o algo así. Yo no era el único que salía con papeletas en las manos, pero era el único que iba vestido de cura. Los comisarios políticos -o lo que fueran- me rodearon exigiendo que mostrase las papeletas que llevaba en las manos y sugiriendo -a grandes voces- que el cura estaba llevándose las papeletas del PSOE para que nadie pudiera votar al PSOE. Yo podría haber llamado a los municipales pero les mostré las papeletas para que comprobaran que había una de cada partido y les expliqué que me gustaba llevarme a casa un recuerdo de las elecciones en las que participaba. Insistieron en que mi afán coleccionista era contrario  al a Ley y les entregué las papeletas sin rechistar. Había salido ya del colegio electoral cuando un tipo barbudo que llevaba su distintivo de interventor del PSOE me dio alcance e hizo ademán de devolverme las papeletas. Le expliqué que mis afanes coleccionistas acababan de morir, lo invité a comer, aceptó, comimos en un restaurante chino, pagué yo y nuestra amistad se hizo duradera.
Tengo amigos en el PSOE que no aprueban eso de matar a los curas no deseados o a los niños no deseados y que no entienden su militancia como agresividad. Algunos vienen a Misa y comulgan. Les da mucha pena que algunos de sus conmilitones anden pidiendo que se denuncien los Acuerdos Iglesia Estado sin conocer la doctrina social de la Iglesia ni la Historia de España ni la realidad más real.

10 comentarios:

  1. Nunca se me hubiese ocurrido coleccionar papeletas electorales,la verdad es que no colecciono nada.Pero es una extraña y bonita manera de conectar con un interventor,te pegan una barbaridad este tipo de cosas.Un abrazo de tu tia Janusa

    ResponderSuprimir
  2. Yo tengo amigos socialistas, comunistas y comecuras. Y no nos cortamos nada, yo les llamo herejes y rojos de m... y ellos me llaman a mí facha y meapilas, y nos queremos una barbaridad. Pero me da una pena...

    ResponderSuprimir
  3. Yo encuentro verdaderamente dificil querer mucho a quién piensa y siente (y actua) de una manera radicalmente distinta a mi modo de pensar,sentir,actuar...A no ser que se trate de un hijo,ahi si que pierdo los papeles.A lo mejor,por eso,el Señor nos quiere tanto aunque fallemos lamentablemente,somos sus criaturas,sus hijitos queridos.Janusa

    ResponderSuprimir
  4. Es usted la solución de España, hablo con Rouco???, yaaaa

    ResponderSuprimir
  5. Buenos días don Javier. "Yo también doy coces a la Iglesia" parece un social-mensaje integrador rebuznado a la logia perdedora del aquelarre. Una pequeña prospección sobre divorcio/aborto/eutanasia a determinados comulgantes puede descubrir la vera comunión existente, cuestión de comunicación. Omisión=f(Deber).

    ResponderSuprimir
  6. Lo refleja muy bien, Don Javier. El PSOE e IU no eran antes así, se preocupaban de temas realmente graves, no era tan raro que un católico pudiera estar afiliado o votarles. Ahora todo eso se ha roto, yo creo que tiene que ver con la ignorancia de la gente, a la que es difícil movilizar por temas serios pero fácil apelando a la Guerra Civil o a los curas.

    Una lástima.

    ResponderSuprimir
  7. Recapitulando:
    1. El coleccionismo como anzuelo apostólico. (Doña Janusa 1)
    2. La claridad ante todo. (Doña Cordelia)
    3. Que no se pierda ningún talento (Don Sinretorno)
    4. Rebuznos proféticos (Don NIP)
    5. En busca de los ideales perdidos (Don Fernando).
    ¡Gracias a todos! ¡Qué amables!

    ResponderSuprimir
  8. Bonita historia bien contada.

    ResponderSuprimir
  9. Querido Javier, he esperado para responder porque tu entrada me demuestra lo que ya sabía, que eres un buen amigo.
    Dices "Estoy en deuda con todos ellos porque ninguno de ellos ha puesto jamás su filiación política por encima del decoro, de la amistad que nos une o de los ideales que compartimos", no estas en deuda con nadie, los amigos, de verdad, anteponen la amistad, a veces son torpes, a veces hieren, yo creo que sin darse cuenta del profundo dolor que producen, pero siempre que es posible comparten aquello que les une, los ideales, la vision de futuro del ser humano, enfin la vida misma.
    Un abrazo y un saludo a todos
    Juan

    ResponderSuprimir
  10. Gracias, don Juan, por llamarme "buen amigo". Y permítame insistir: no hay amigo con quien no me sienta en deuda.

    ResponderSuprimir