martes, 28 de febrero de 2012

La tierra para quien la trabaja.

¿Para quién está hecho el cine? ¿Para el artista o para el público?
Esta era la pregunta que lanzaba un airado comentarista a un critico de cine que hablaba del Óscar  a The Artist. El airado comentarista no preguntaba para aprender; la suya era una pregunta retórica. Él mismo   respondía, más o menos, así: el cine es para el público, no para el artista y debería ser el público quien nominase para el Óscar sus películas favoritas.
Yo no estoy de acuerdo. Y no estoy de acuerdo porque el público va al cine o al teatro o al fútbol  y luego se diluye. El público puede ser numeroso  o escaso, culto o inculto, puede ser homogéneo o heterogéneo y participar con sus aplausos o con sus abucheos o con su silencio pero, por definición, cuando acaba el espectáculo, desaparece. La peña de amigos que va a la teatro forma parte del público mientras dura la función. Cuando acaba la función no es más que una peña de amigos. Pueden votar -si quieren- pero su voto no será el voto del público sino el voto de una peña de amigos. 
El público jamás organiza. El público es incapaz de organizar un certamen o algo. Más aún, el público organizado no es público, puede ser Sindicato, Academia, Colegio Electoral, claqué y cualquier cosa excepto público. De todos es sabido que la llamada "Opinión Pública" no es otra cosa que la opinión organizada y publicada por algún sindicato, partido o secta.
Pero vayamos a la pregunta del airado comentarista. ¿Para quién está hecho el cine? 
Todos los perezosos pensamos que las cosas -el sábado, las calles, los poemas y los manzanos- se han hecho para nosotros en cuanto público. Tendemos, los perezosos, a disfrazarnos de público para exigirle al mismo Dios-y a sus profetas- lo que Dios solamente puede darnos en cuanto personas: la libertad, el arte, la verdad, el cine y todo eso.
El cine, el arte, el oro, la tierra el capital y todo lo bueno que hay en el mundo está hecho para los trabajadores. Nosotros, el público. los perezosos, queremos apropiarnos de todo con el voto. Y, mientras los perezosos andamos pidiendo que nos dejen votar, los pobres de espíritu hacen películas, escriben poemas, cultivan campos, rezan, cantan, cuidan de sus hijos, organizan sindicatos y heredan la tierra.
El voto es el opio del perezoso. Y no hay perezoso que no desee elegir al Papa y nominar películas para el Óscar con la seguridad de que la Iglesia, el Mundo y el Cine mejorarían  muchísimo si nosotros, los perezosos, lo controlásemos todo. 
Jesús vino al mundo para trabajar. Y trabajó tanto que el público le acusó de trabajar hasta los sábados. Y Él decía: claro, claro que trabajo... como mi Padre, que no para. Y el público -votando- vociferaba: ¡crucifícalo! 

13 comentarios:

  1. Esta entrada ha empezado bien pero luego se ha ido liando, con eso del "voto" sobre todo. Si esto fuera un examen, escribiría en rojo: "falta lógica" (la normal:textual, que ya sé que todo tiene su lógica en lo profundo).
    En cuanto al "contenido", a mí me parece que no hay ni que preguntarse a quién pertenece nada. Estamos obsesionados con las pertenencias y con pertenecer. A mí nunca se me ha ocurrido preguntarme a quién pertenece el arte. Está ahí para todo el que lo quiera, pueda y sepa disfrutar, y ya está.

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  2. Yo odio a los demagogos, Don Javier, pero en esta materia soy demagogo: el cine, la pintura, la música, han de estar hechos para que gusten a la gente normal, para que tengan éxito, para que muchos señores vean útil gastar 8 € en ver una peli. Odio esos planteamientos tipo "he hecho una peli intelectual, 1.000.000 €, la gente es burra y no la sabe apreciar, sólo ha recaudado 7.213 € en taquilla, los 2.000.000 retsantes los pondrá el Ministerio".

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    1. Sed contra, don Fernando, entre la gente normal hay tal variedad que resulta imposible que llueva a gusto de todos. A veces ocurre que la mayoría de la gente normal rechaza una obra de arte que solo gusta a una minoría de gente normal y que, mañana, esa misma obra agrada a la mayoría de la gente normal y disgusta solamente a una minoría de gente normal.
      El público aplaude o abuchea, va o no va... ese es su fuero. Lope de Vega -autor popularísimo en su tiempo- dijo eso de "y pues el vulgo es necio y paga es justo hablarle en necio para darle gusto".

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    2. No conocía la cita, pero me ha encantado. Y debe ser el lema de la mayoría de los directores de cine, guionistas de televisión y demás autoproclamados "intelectuales" de este país (véase el éxito arrollador de Torrente).
      Pero creo que tiene que haber un término medio entre la bazofia para consumo de masas no pensantes y el cine de arte y ensayo incomprensible.
      Yo confieso: a mí me chifla la Princesa prometida.

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    3. Yo me he reído mucho con la Princesa prometida. Y no solo viendo la peli sino, sobre todo, comentándola con mis sobrinos. Pero si hubiera un canal -solo un canal- dedicado a eso del cine de arte y ensayo incomprensible yo me apuntaría. Debo ser un tipo raro, me aflige comprobar que muchos libros interesantísimos ya no se editan y que todo lo que ponen en la tele es tan comprensible como poco estimulante para el cerebro.

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  3. Buenos días don Javier.Aquellos que pidieron la liberación de Barrabás no sé yo que no fueran orquestados pero es cierto que no pocos nos hemos encontrado en más de una ocasión votando a voz en grito ¡Crucifícalo!. Será el opio del perezoso siempre que se lo dejen a mano como sucede con el zapeo. Un abrazo.

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  4. Eso de votando a voz en grito me ha gustado mucho.Pobre voto,!cuantos disparates cometemos,si no en su nombre si por el derecho a tenerlo!.Y ese airado comentarista querría,seguramente,ser miembro de la Academia que nomina y entrega los Oscar.O por lo menos de la de los Goya,perdonádme pero no trago esto último.Janusa

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  5. De verdad , este podría ser el contramanifiesto de Marx-Engels. Merece ser publivado en el País, por poner un ejemplo.

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  6. Me he perdido con la discusión del cine
    Pero totalmente de acuerdo con la bendición que son para el mundo, los pobres de espíritu
    Esos que alaban al Jefe con sus actividades, sus vidas y sus sueños

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    1. Y mientras ellos alaban a Dios con sus actividades y con sus vidas y hasta con sus sueños, los perezosos nos sentamos para contemplar sus actividades, sus vidas y sus sueños. Como espectadores de Gran Hermano los perezosos nos divertimos observando al prójimo y exigimos -como diosecillos- que nos den el derecho a decidir sobre sus vidas. No movemos un dedo para ayudar al Papa pero queremos elegir al Papa. Sabemos poquísimo de todo pero no nos conformamos con opinar, queremos juzgarlo todo sin amor y sin sabiduría, con un voto.

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  7. Hola, no me da tiempo a leer tantas respuestas, pero en cuanto a la preguna "¿para quien esta hecho el cine? sin duda para el artista que es el que tubo la idea, te parezca bien a ti o no, pagas o no pagas por ella, te parece bien o mal, o no estas totalmente de acuerdo, pero es suya. El es un ser individual que piensa y siente por si mismo. No somos masas somos seres unicos, cada uno distinto, creados por dios. No me parece acertado en cuanto al arte, arquitectura,etc... que se piense que debe estar hecho para el bien comun (con el tiempo se coje lo que nos parece bien y desecha lo que no)Pues Dios nos dios unos talentos(entendimientos)que debenos y tenemos que explotar cada uno a su manera y luego se nos pedira cuenta de ellos.

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