sábado, 25 de febrero de 2012

La (innecesaria) hipótesis de Dios.

Cada vez que hay un avance científico tiembla la casa de Israel. 
Uno anda maravillado por el milagro de que, al apretar un botón que está junto a la puerta de la cocina, se encienda una luz que está en el techo de la cocina. Y piensa uno:
-¿Cómo se explica esta maravilla si no es cosa de Dios o del diablo?
Luego descubre uno que entre el botón y lámpara hay -oculto en la pared- un cablecito por el que pasa la luz eléctrica y su fe se tambalea al comprobar que el cablecito hace innecesaria la hipótesis de Dios. En ese momento debe tomar una decisión moral: ¿Sigo confiando en Dios a pesar de que, como hipótesis, ya no me sirve o me hago electricista? ¿Puedo hacerme electricista y seguir confiando en Dios?
Algunos no pasan esta prueba a la que todos nos vemos sometidos entre los seis y los dieciséis años que es cuando comprendemos que las cosas funcionan -o no funcionan- por alguna razón y que rogarle a Dios que se encienda una bombilla fundida no es mucho más sensato que enfadarse con Él porque no se enciende. 
Unos no pasan esa prueba porque se vuelven racionalistas y razonan así: si Dios no explica nada ¿para qué sirve? Suelen ser muy devotos de Darwin que, en su opinión, lo explica todo.
Otros no pasan esa prueba porque se vuelven fideístas y deciden que lo mejor es no razonar y citan con entusiasmo eso de las razones del corazón que la razón no comprende y se quedan tan panchos.
Algunos pasan la prueba y salen de ella con una fe purificada -más razonable- y con una razón purificada -más    fiable-. Jamás aceptarán una razón que la razón no comprenda pero tampoco rechazarán una luz que viene, precisamente, a iluminar la razón y que -de paso- inflama el corazón. 

10 comentarios:

  1. Bueno, Don Javier, por esa prueba difícil se pasa a los 6-16 años, pero también el resto de la vida: la decisión que uno tome en la adolescencia no es, gracias a Dios, definitiva, y siempre estamos en pruebas.

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  2. Más razón que un santo tiene usted, don Fernando. Siempre está a prueba nuestra fe.

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  3. El último párrafo es muy bueno, y original con respecto a otras entradas sobre el mismo tema, por lo que yo he leído al menos.

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  4. Virginia otra vez, perdón!lunes, febrero 27, 2012

    ¿Qué quiere decir con eso de que "siempre está a prueba nuestra fe"? La fe no es una virtud, es Gracia. ¿Cómo va a estar a prueba la Gracia? No lo entiendo.

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    1. Perdone usted, doña Virginia. Es que nosotros, los de la secta católica, hablamos un lenguaje raro y desconocido. Decimos que hay tres virtudes teologales -la fe, la esperanza y la caridad- y cuatro cardinales -la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza-.
      No sé si usted cree o no cree en todo lo que Dios ha revelado y la Iglesia -¡Santa Madre!- nos enseña. Ni siquiera sé si tiene usted en casa en Catecismo de la Iglesia Católica.
      La virtud es hábito operativo bueno. Si la fe no es un hábito operativo bueno ni tiene gracia ni es fe.

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  5. Muy bueno, me ha encantado la entrada. La primera frase es deliciosamente hilarante. "cada vez que hay un avance científico tiembla la casa de Israel" genial!!!

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    1. ¿Deliciosamente hilarante?
      Dos palabras y veintitrés letras. Eso si que tiene gracia, oiga. ¡Menudo elogio!

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  6. There are more things in heaven and earth
    Than are in your philosophy or catechism

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  7. To be, or not to be a ...
    Fill free to fill the gap

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  8. Doña Virginia: Me encanta su nuevo "nickname" asociado a unos comentarios breves, irónicos, levemente despectivos y -casi- ingleses.

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