En la sacristía de Monserrate (Torremendo) una estufa y dos sillitas.
Sentado en una de ellas Samuel -9 años- me mira con sus -dos- ojos negros y grandes.
Sentado en la otra frente a él yo miro a Samuel con mis dos ojos verdes y diminutos.
Ambos estamos muy serios y nos santiguamos otra vez. Ya nos hemos santiguado en la puerta de la iglesia cuando he tomado agua bendita y se la he ofrecido diciendo esta agua bendecida y él la ha tomado de mi mano y ha respondido sea para nosotros salud y vida.
-¿Sabes cuántos sacramentos hay?
-¿Qué es eso?
-¿Estás bautizado?
-Sí.
-¿Cómo lo sabes?
-Porque me lo han dicho mis padres
-Habrás visto alguna foto de tu bautismo.
-No.
Sentado en una de ellas Samuel -9 años- me mira con sus -dos- ojos negros y grandes.
Sentado en la otra frente a él yo miro a Samuel con mis dos ojos verdes y diminutos.
Ambos estamos muy serios y nos santiguamos otra vez. Ya nos hemos santiguado en la puerta de la iglesia cuando he tomado agua bendita y se la he ofrecido diciendo esta agua bendecida y él la ha tomado de mi mano y ha respondido sea para nosotros salud y vida.
-¿Sabes cuántos sacramentos hay?
-¿Qué es eso?
-¿Estás bautizado?
-Sí.
-¿Cómo lo sabes?
-Porque me lo han dicho mis padres
-Habrás visto alguna foto de tu bautismo.
-No.
-¿De verdad? Pues dile a tus padres que te enseñen las fotos de tu bautismo. Eras un bebé. Supongo que te traerían a la parroquia y el sacerdote te echó agua en la cabeza diciendo "Samuel, yo te bautizo en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo". Ese fue el primer sacramento que recibiste. ¿Cómo se llaman tus padrinos?
-Viven en Molins.
-Muy bien, pues hay siete sacramentos. El primero es el bautismo y ya lo has recibido, y yo también. Vamos a ver qué más sacramentos has recibido. ¿Estás confirmado?
-¿Qué es eso?
-A los dieciséis años o así el obispo nos impone las manos en la cabeza. A mí me confirmaron cuando tenía dieciséis años.
-Mi hermana tiene quince.
-Sí, por eso viene a la catequesis de confirmación. Se está preparando para confirmarse. Entonces ¿estás confirmado?
-No, yo tengo nueve años.
- Muy bien. Has recibido el sacramento del bautismo, pero no la confirmación. ¿Cuántos sacramentos hay?
-Se me ha olvidado.
-Siete.
-¡Ah, sí!
-¿Cuál es el primero?
-El bautismo.
-¿Y el segundo?
-Se me ha olvidado.
-La confirmación.
-¡Ah, sí!
-¿Has comulgado alguna vez?
-¿Qué es eso?
-Tú vienes a Misa los domingos ¿verdad?
-Sí.
-Y has visto que, al final, todos se acercan al altar y el sacerdote les va diciendo "el cuerpo de Cristo".
-Sí.
-Pues eso es comulgar. Es recibir el Cuerpo de Cristo. ¿Has comulgado alguna vez?
-No.
-Yo sí. Yo estoy bautizado, como tú. Pero, además estoy confirmado y comulgo todos los días. La primera comunión la hice a los seis años.
-¿A los seis años?
-Sí, a los seis años. A los seis años recibí la Eucaristía por primera vez. ¿Alguna vez te has confesado?
-¿Qué es eso?
-Es decirle al sacerdote las cosas malas que uno ha hecho, los pecados que uno ha cometido, para que Dios nos perdone. ¿Te has confesado alguna vez?
-No.
-¿Cuántos sacramentos hay?
-Seis... siete.
-Siete. Los cuatro primeros son Bautismo, Confirmación, Eucaristía y Penitencia. Tú solamente has recibido el Bautismo pero yo he recibido también la Confirmación -cuando tenía dieciséis años- y recibo la Eucaristía -comulgo- todos los días y me confieso todas las semanas.
-¿Haces cosas malas?
-Sí. ¿Tú no?
-No... Bueno, sí, a veces.
-Este año vas a hacer tu primera Comunión ¿verdad?
-Sí.
-Pues antes harás tu primera confesión. Te bautizaron cuando eras un bebé. Este año recibirás por primera vez la Penitencia y la Eucaristía y, cuando tengas dieciséis años o así recibirás la Confirmación. ¿Cuántos sacramentos hay?
-Siete.
-Ya llevamos cuatro: Bautismo, Confirmación, Eucaristía y Penitencia. ¿Has recibido la Unción de enfermos?
-¿Qué es eso?
-Jesús curaba a los enfermos. Cuando estamos enfermos o muy viejecitos el sacerdote nos pone aceite en la frente y en las manos y pide a Dios que nos cure y que nos ayude. Pero tú no estás enfermo ni eres muy viejo aún.
-No.
-¿Has recibido el orden sacerdotal?
-¿Qué es eso?
-¿Eres cura?
-No.
-¿Y yo?
-Tú sí.
-¿Por qué soy cura?
-No sé.
-Tú y yo somos cristianos porque hemos sido bautizados. Pero yo he recibido el Orden Sacerdotal y tú no. ¿Has recibido el sacramento del Matrimonio?
-Je, je, no... porque soy un niño.
-Yo tampoco.
-¿No estás casado?
-No, no estoy casado. Estoy bautizado como tú, estoy confirmado, hice la primera Comunión a los seis años y ahora comulgo cada día y me confieso cada semana. ¿Cuántos van?
-Cuatro.
-¿Cuántos hay?
-Siete.
-¿Cuántos faltan?
-No sé.
-Siete menos cuatro.
-Tres.
-Exacto, tres: Unción de enfermos, Orden sacerdotal y Matrimonio.
...
Ni Samuel ni yo somos teólogos o místicos o santos. Ni él ni yo entendemos del todo lo que es un sacramento ni lo que es la vida y, por supuesto, yo no pretendo darle a Samuel lecciones de vida. Otros, mejores que yo le darán esas lecciones. Yo soy cura de pueblo y no sé hablar de Cristo sin hablar del Credo, de los Sacramentos, de los Mandamientos y de la Oración. Pretendo enseñarle una doctrina que no es mía y sé que tengo que empezar por el ABC. Me apena que los catequistas quieran dar lecciones de vida a unos niños que no saben leer ni escribir y que ni siquiera saben que hay siete Sacramentos o cinco vocales.
La culpa no es de los catequistas, claro: ¡pobres catequistas! La culpa es de los expertos en catequesis y de los obispos que los tienen a sueldo. Son como esas ranas de las que decía San Agustín que hacen ruido de voces en el charco pero no tienen doctrina. Ya sé, ya sé que repetir AEIOU es tan aburrido como hacer dictados, pero, mientras el maestro o el catequista se humillan repitiendo siempre lo mismo, los niños aprenden el ABC y aprenden a leer y a escribir y, con el tiempo, comprenden esa insistencia -tan paciente- de sus maestros.
Los catequistas que se aburren repitiendo el Credo son como los maestros que se aburren repitiendo el ABC o las tablas de multiplicar. Acaban pensando que son dioses y que su misión no es enseñar a los niños a leer o a calcular sino enseñarles -¡oh!- a vivir. Son muy sectarios y muy vagos esos catequistas y esos maestros tan aburridos y tan necios.

Buenos días don Javier. Tal vez sin pretenderlo es toda una lección de vida esta entrada."No sé hablar de Cristo sin hablar del Credo, de los Sacramentos, de los Mandamientos y de la Oración." Es un buen rincón de claustro para meditar hoy.Un abrazo.
ResponderSuprimirTengo un nieto al que veo volver,con su cuadrenito,de su catequesis dominical en la parroquia.Le "preparan" para la primera Comunión.No se me habia ocurrido que a un niño de ocho recientes años le pudiesen dar lecciones de vida,¿de qué vida?,me pregunto.Lo que sé es que hay un poco de lio,había una propuesta-no sé si ha prosperado-de que la Confirmación fuese previa a la Comunión siguiendo el orden de los Sacramentos que,yo al menos,aprendimos.Un abrazo de Janusa
ResponderSuprimirHa habido un momento en que su diálogo me ha dado dolor de cabeza, parecía de José Mota, pero estoy de acuerdo siempre con usted. Gracias por el enlace a objetores y su blog es muy bueno y muy amable, lo sabe, verdad??. Un abrazo, anda rece por esta familia, que andamos de unción de enfermos, pero con humor.
ResponderSuprimirLo explica usted muy bien, Don Javier. Yo nunca me he atrevido a ofrecerme como catequista porque creo que es muy difícil, hay que saber mucho, hay que ser capaz de contestar a muchas preguntas, y yo no sería capaz de ello.
ResponderSuprimirLo explica usted muy bien, y no hay que olvidar que los católicos adultos no somos mucho mejores que los católicos niños. Si usted se pone en la puerta de su iglesia y pregunta a los fieles qué es un sacramento, por qué la oración no es un sacramento, por qué besar la imagen de Nuestra Señora de las Virtudes no es un sacramento, por qué lo es la unción de enfermos, quizá saque conclusiones algo tristes.
Al menos, eso ocurriría si me preguntaran a mí.
Pues totalmente de acuerdo contigo. Lo malo de esto es que hay tantos niños que solo tienen ese contacto con Jesus, y ya los padres ni los apuntan en religión sino en alternativa. Cuando es una edad tan bonita para conocer a Jesús. Yo tengo muy bonitos recuerdos de aquella epoca de mi vida y se ve que fueron buenos. Porque soy una madre de familia que intento lo mejor que puedo transmitir la fe a mis hijos. Otros niños tendrán que esperar que Dios se les manifieste de frente en una edad más adulta.
ResponderSuprimirUn abrazo.
Son ustedes muy amables. Esto... ¿de verdad estamos siempre de acuerdo en todo o lo dicen para ser amables?
ResponderSuprimirDe diálogos como ese, todos los curas vamos sabiendo cada vez más. JEJE... un saludo.
ResponderSuprimirAmable don Uncura: ¡Qué honor verlo por aquí! Y qué alegría. Porque usted acaba con un ¡JE, JE! que me hace pensar que no se enfada usted por mi mal humor.
ResponderSuprimirAmables comentaristas: Ya sé lo que están pensando ustedes. Ustedes están pensando que yo digo "¡qué honor!" cuando comenta un cura y no lo digo cuando comentan ustedes. Tienen envidia ¿verdad? JE, JE.
No pensaba comentar, porque mi ignorancia se parece un porrón a la de Samuel. Sin embargo, ahora encuentro dos cosas que decir:
ResponderSuprimir1.- CASI siempre estoy de acuerdo con lo que dice. Salvo en su definición de "musiquita" (puedes llamar musiquita a los No me pises que llevo chanclas, no a Mozart, y no, no me va a convencer)
2.- Cuando en mi blog comenta un cura, también lo considero un honor.
Amable don Xtobefree: Es usted muy amable.
ResponderSuprimirQuerida tía: Cuando se bautiza un adulto, antes de darle la Comunión se le administra la Confirmación. Ese es el orden normal. Al principio era así. Ahora se bautizan más niños que adultos en los países de gran tradición católica y se les administra la Confirmación después de la Comunión. Pero cada vez son más los que advierten que se trata de una especie de desorden. En el absurdo caso de que yo fuera obispo procuraría que los niños fueran bautizados, sin grandes ceremonias, nada más nacer -se salvarían muchas almas así-, que fueran confirmados en cuanto dieran muestras de tener uso de razón y que, en la misma ceremonia, recibieran la Primera Comunión. El orden de los sacramentos de la iniciación es este: Bautismo, Confirmación y Eucaristía. Si usted no me cree consulte el Catecismo de la Iglesia Católica.
Amable don Sinretorno: Durante las catequesis a mí me entra dolor de cabeza -y no me desanimo- y a los niños les entra sueño y no lo disimulan: bostezan muchísimo, pero vuelven. Yo creo que es normal: la catequesis no es un juego. En Getsemaní el amable Jesús sudaba sangre mientras sus discípulos se aburrían muchísmo.
Don Fernando: Si se jubila o lo echan de su cómodo trabajo, por favor, véngase a mi parroquia como catequista. Estoy seguro de que lo hará mejor que yo.
Oiga, oiga, doña Mento: No se queje que su llanto me da pena.
Doña Cordelia: Seres humanos más amables que usted, probablemente no existan. ¡He dicho!
Don Javier,te entiendo muy rebién y si yo fuese obispa predicaría que es el Espíritu el que actua y las preparaciones para la confirmación,si esta fuese antes de la primera Comunión se podrían sustituir por una permanente catequesis,por un acompañamiento en la maduración de la vida cristiana.No sé si me explico bién pero esto lo tengo yo muy clarito,creo que evitaría la fuga de "confirmados" que,de pronto,abandonan la Iglesia.Un abrazo de Janusa
ResponderSuprimirCreo que es el mejor post sobre catequésis que he leído hasta el momento. Sí señor.
ResponderSuprimirLa clave está en "una doctrina que NO es mía" :D
Un saludo.
a mí me ha dado una especie de mareo hacia el final del diálogo: veía doble, no sabía quién era el niño y quién el cura-catequista. Espero que en el diálogo real no tuviera usted este efecto mareante en el niño. Es que a veces parece que le dan cuerda, Don Javier! Por lo demás, estoy de acuerdo en que en las clases de religión hay que enseñar religión y no "a vivir", que eso es cosa de los padres. Yo me enfadé (internamente solo) mucho con el colegio católico de mi hijo - que encima había que pagar- cuando me enteré de que en las clases de religión no les enseñaban los sacramentos y esas cosas, sino "a vivir". Resulta que yo quería clases de religión de toda la vida, precisamente porque yo entonces era incapaz de creer, pero quería que mi hijo tuviera conocimiento religioso - la puerta abierta a la fe, como si dijéramos.
ResponderSuprimirPero en el colegio no parecían enseñarle mucho desde el punto de vista religioso. La primera vez que asistió a Misa - en la Primera Comunión de un amigo, nueve años - se pasmó porque creyó - y cito literamente -, "¡El Papa está dando algo de comer a todo el mundo!". Llevaba, supuestamente, cinco años de clases de religión en un colegio confesional. Para pasmarse, indeed...
Oh!
ResponderSuprimirFantástico el dialogo.
ResponderSuprimirSobre la catequesis, no sé si lo he entendido bien. Pienso que esa catequesis "básica", de Credo, oraciones, Mandamientos y demás es la que te enseña a vivir.
El sacerdote de donde yo daba catequesis, años ha, era partidario de aprender lo básico de memoria (en contra de la opinión de algunos que no le veian sentido ) Nos decía, que muchas de las cosas que se aprenden de memoria de peque, de mayor vuelven a la cabeza,cuando mas lo necesitas y ya estas capacitado para entenderlas.
Buen fin de semana a todos
Amable doña Miriam: Los niños aprenden de memoria casi todo; las alineaciones del Barsa, o del Madrid, las claves para entrar en un ordenador o e un telefonito y las palabras. Luego, cuando se hacen viejos, no todo tiene el mismo valor. Los nombres de sus ídolos y las claves que aprendieron solo evocan cosas que han pasado. Y entonces recuerdan la doctrina que aprendieron y se alegran.
ResponderSuprimir