Un partido de fútbol se puede comentar igual que una sonata o un soneto o un paisaje pintado por un escocés
del XIX. Se trata de ir diciendo lo que pasa: que si una luxación, o
una disonancia o un encabalgamiento y todo eso de las emociones
-¡oh!- y de la madre del poeta o del árbitro, o del amante que
inspiró el soneto o de la infancia del escocés que transcurrió
entre paisajes escoceses no pintados.
Vuelves a ver el partido -o a escuchar
la sonata o a leer el soneto- y resulta que la cosa es idéntica a sí
misma pero tú has cambiado. No es solo que ya sabes cómo acaba el
partido. No es solo que ya has leído todos los comentarios y sabes
cuán mísera fue la vida del compositor y qué terribles fantasmas
angustiaron al poeta y de qué muerte murió la abuela del
guardameta, no. Allí están el mismo partido, el mismo cuadro, el
mismo libro y tú, más viejo, más contento o más triste, más
agudo o más escéptico, comentando lo que pasa y sabiendo que lo que
pasa -el comentario- es, precisamente, tu vida.

Pase por aquí.
ResponderSuprimirMe encanta como escribe!!
Perdón que muchas veces no comente.
SL2!!
DTB!!
Paso por allí a menudo, doña. Y solo a veces dejo comentarios que, en cualquier caso, no son tan amables como los suyos.
SuprimirAsí es, Don Javier, al hojear nuestros viejos libros comprendemos cuánto hemos cambiado, a mejor o a peor, según las materias.
ResponderSuprimiry ¡qué difícil entretener con la narración de un partido de fútbol que el oyente no ve!, ¿verdad?
Lo único que me gusta del fútbol son los comentarios que hace usted. La última vez que vi un partido me mordió un dóberman.
SuprimirGracias Don Javier, por su comentario en el blog de Cristina. No conocía su blog. Nos seguimos leyendo. Un abrazo. Fernando.
ResponderSuprimir¿Cuál es el blog de Cristina?
SuprimirPerdón, ahora caigo. Es que hay otro "Fernando" amigo que comenta en este blog desde Madrid.
Suprimir¡De nada! ¡Gracias a usted!
Nuestros comentarios contienen, sí, nuestras vidas en el momento cuando los hacemos, pero un buen comentario de texto es un DIÁLOGO entre la voz propia y la del texto. No consiste en proyectar la propia vida/identidad sino en un intercambio, en una especie de sistema feedback, como cuando tenemos una buena conversación.Si el comentario es solo la propia vida entonces se trata de una lectura meramente proyectiva que no vale nada. Es puro narcisismo.
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