Gustad y ved qué bueno es el Señor (Salmo 102)
No dice teorizad. Dice saboread, ved. Y podría decir paladead.
En el Monte de la Transfiguración Pedro, Santiago y Juan experimentaron una especie de bienestar que expresaron así: qué bien se está aquí. Si hubieran podido se habrían quedado allí.
Un cristiano no anda siempre arrobado. Pero quien no ha experimentado algo así como un arrobamiento o un flechazo, ese tal no conoce a Dios. Y quien lo ha experimentado, ya no puede olvidarlo.
No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; no lo veis y creéis en él; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado alcanzado así la meta de vuestra fe: vuestra propia salvación (I Pedro 1, 8-9).
Ni todos los que vieron a Cristo lo amaron ni todos los que lo vieron creyeron en él. Ver no es saber, por ahora. Por ahora saber es creer y es amar y es gozarse en todo ello, lo cual es absolutamente imposible si esa Fe y esa Caridad y ese Gozo no son sobrenaturales. Quien cree en Cristo y ama a Cristo -lo haya visto o no- debe agradecer esa fe y ese amor no a su perspicacia o a su buen ojo sino al Espíritu Santo: Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque eso no te lo ha revelado la carne ni la sangre sino mi Padre que está en los cielos. (Mt 16. 17).
¿Tu qué sabes de Cristo? ¿Has estado con Él? ¿Lo has visto? ¿Has visto a Dios? ¿Qué sabes?
Francisca Javiera del Valle y Juana de Arco confesarían que no sabían nada sino la fe y la caridad. Santo Tomás dijo algo así como que todo lo que la razón puede alcanzar de Dios no es del todo Sabiduría. San Juan de la Cruz se quedó no sabiendo aunque, claro, toda ciencia trascendiendo. Y yo me muero de risa cuando salen en la tele esos teólogos que parecen saberlo todo de Dios -tal es su arrobamiento- y nos explican que su sabiduría no la han aprendido en la Misa sino a los pies de un Gamaliel de moda que -todo hay que decirlo- suele ser un Gamaliel muy progre y muy pasado de moda y de rosca. Hablan mucho de las riquezas del Vaticano y muy poco del Espíritu que sopla donde quiere.
La Teología de Verdad es mucho más sabia que los teólogos que están de moda siempre: vive arrodillada -pasmada- ante Dios y los teólogos de moda no la conocen. Esa Teología de Verdad solamente sale en la tele cuando un Papa viaja, o cuando le pegan un tiro o convoca un Concilio.
Cuando un cura sale en la tele hablando de su Fundación -o de su libro- y cita a Dios como de pasada para condenar al Papa recuerdo el elogio que hizo Jesús de San Pedro -y de los niños- cuando dio gracias al Padre que suele revelarse a los sencillos y se oculta a los pelmas.
La Sabiduría nos confirma en la fe de Pedro incluso cuando Pedro -por sus pecados- niega a Cristo. La Sabiduría nos da una firmeza en la fe que los teólogos de moda no comprenden. Si nos faltase esa Sabiduría... seríamos funcionarios de UNICEF que pide dinero a los ricos para dárselo a los niños pobres y luego usa el dinero de los ricos para matar a los niños más pobres. La sabiduría de UNICEF, como la de Herodes es, en realidad astucia: dice adoro a los niños y piensa siempre y cuando no amenacen mi bienestar psíquico.

No tengo más remedio que referirme a Edith Stein.Primero porque acabo de estar en "su"iglesia madrileña (magia de internet) y segundo por su apasionada búsqueda de la Verdad.Cuando la encontró a través de Santa Teresa de Jesús,ya no tenía más salida que el Carmelo y la Cruz.!Estupenda santa,tan seria,tan valiente,tan pasmada y concentrada en su descubrimiento!.Un abrazo de Janusa
ResponderSuprimirA mí me gustaría saber qué vió exactamente E.Stein en S.Teresa - en su "Vida" -que le hiciera exclamar algo así como, "Esta es la verdad". El encuentro con los contenidos de ese libro - con la persona tan vívida de Santa Teresa - fue tan transformador que no puedo evitar desear entender a qué se refería cuando dijo "Esta es la verdad", sin dar explicaciones concretas. Es un misterio: ¿reconoció experiencias místicas en el libro de S.Teresa? ¿Reconoció su voz más profunda, su mismo Espíritu? Me he hecho estas preguntas muchas veces desde que Don Javier me recomendó a E.Stein y me puse a leer varios libros suyos.
ResponderSuprimirVolviendo al tema principal de esta entrada, la verdad es que para mí la suma de la teología se resume en las duras palabras de Meister Eckhart: "Todo lo que podamos decir de Dios son solo habladurías". Podemos hacer algunas deducciones de sus manifestaciones en este mundo, pero es solo la mísera lógica humana lo que estamos aplicando. En realidad, simplemente no hay palabras. Por eso el lenguaje de los místicos más profundos se vuelve a veces tan incoherente, tan fragmentado, como el de un loco, o el de un niño que empieza a chapurrear frases.
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