A don Dadaísta
y a sus amables piojos.
Don Pedro Salinas fue un poeta de esos que se enamoran y -en efecto- se enamoró de la amable doña Margarita Bonmatí -de Santa Pola-. Por esa razón -y por otras- el nombre de don Pedro está unido al de Alicante y -especialmente- al de El Altet donde su novia -luego esposa- tenía una casita. Ahora en el Altet hay un aeropuerto internacional pero en 1912, cuando don Pedro empezó a escribir sus cartas de amor, no había ni eso.
en primavera. Por eso
este rosal del jardín
languidece. Los gusanos
quieren vivir, y los pétalos
de la rosa les dan vida
aunque se seque el rosal...
Tú ibas a matarlos, ibas
a salvar rosas con manos
de rosa, pero la niña
ha abierto entonces su boca
igual que se abre una flor
que no tiene bichos malos
y te ha dicho:
"¿Los matas porque son malos?
Si los matas, tú también
serás mala, ¿no?" Tú miras
muy fijamente a la niña,
como se mira a las aguas
del mar buscando lo hondo.
¡También son verdes los ojos
y tampoco se ve el fondo!
Le das un beso en la boca
y tú sigues tu paseo.
Por el tallo del rosal
los gusanos van subiendo...
(Salinas, Cartas de amor a Margarita)

Qué bonito.
ResponderSuprimirGracias, Don Javier.
Si así es el amor, esperando la primavera para luego vivirla en ella. Esperando cada momento, llegando el verano y caminar juntos disfrutando su atardecer, pasando el otoño mirando caer su hojas pero él junto a ti, ver llegar el invierno sin soltar la precencia que solo te puede hacer sentir que el frio no pertube tu pensamiento, juntos nuevamente pasar la primavera ...
ResponderSuprimirQue suerte ser oruga y tener como abogada a esa niña
ResponderSuprimirPor mi parte, tengo una sobrina machacahormigas y un sobrino que de mas peque lanzaba a los caracoles hacia el cielo.
ResponderSuprimirCuando se reunen con el resto de primos, cogen bichos y los obligan a convivir en una botella de plástico durante interminables minutos. Solo son liberados cuando tienen que regresar a casa (los humanos, no los bichos)
Me encantaba Salinas a los 17 años. Ahora me parece cursi: no me puedo relacionar con esa voz. Prefiero al apasionado cura-literario John Donne, con versos como "Where I set my hand, my soul shall be" ("Elegy to his Mistress", o una de ellas).
ResponderSuprimirSupongo que tampoco se puede relacionar con esta otra voz:
Suprimir"Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: "¿Platero?", y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal..."