Por lo visto la Junta de Cofradías de Valladolid propone cada año tres nombres al alcalde de Valladolid para que el alcalde de Valladolid elija al pregonero de la Semana Santa. Por lo visto el alcalde elige siempre a la persona nombrada como primera de la terna. Por lo visto, este año ha sido elegida doña Soraya Sáenz de Santamaría. Por lo visto doña Soraya es católica y nunca ha contraído el único matrimonio que la Iglesia reconoce como tal para sus hijos, aunque ha contraído ciertas obligaciones civiles -y naturales- por la vía del matrimonio civil.
Hasta aquí no hay nada raro. Estamos en España: los alcaldes nombran a los pregoneros de la Semana Santa y salen en las procesiones del Corpus; los obispos escuchan con gusto cualquier Pregón de Semana Santa que no sea blasfemo o herético -aunque en punto a ortodoxia suelen ser bastante generosos con los pregoneros y hasta con los curas- y el género del Pregón florece de tal modo que no hay letrado o iletrado que no lo haya ensayado.
Al parecer a los PSOE de Valladolid no les agradó que la elección recayera sobre doña Soraya, pero no por la situación canónica de la amable Vicepresidenta sino por su filiación política. Tampoco esto es raro. Estamos en España y los PSOE pregonan de lo lindo pero se irritan si lo hacen los del PP porque tanto unos como otros saben que un Pregón en Sevilla o en Valladolid suele ser algo sonado.
¿Donde está, entonces, la noticia? ¿Hay algo raro o digno de ser comentado? ¿Ha reaccionado la Iglesia fulminando excomuniones contra el PSOE, contra el PP, contra doña Soraya, contra el alcalde de Valladolid o contra las Juntas de Cofradías? No.
No hay noticia. Hay una mentira de dos -creo que son dos- periodistas repetida mil veces por decenas de colegas periodistas y por miles de idiotas. Claro que esto tampoco es noticia porque estamos en España.
El arzobispo de Valladolid no es muy elocuente, pero eso ni es noticia, ni es pecado ni le ha impedido explicar claramente que no ha tenido nada que ver con la elección de doña Soraya como pregonera; que, en adelante, le gustaría que le informasen de quién diablos va a Pregonar la Semana Santa en su Catedral y que, en cualquier caso, no tiene nada personal contra nadie y piensa asistir educadamente al Pregón de este año.
En todo este asunto los únicos que han mostrado elegancia, discreción, educación para la ciudadanía y amor por la Semana Santa de Valladolid han sido doña Soraya y el Arzobispo de Valladolid. Doña Soraya podría haber escurrido el bulto, y no lo ha hecho. El Arzobispo podría haber mandado a todos al infierno o, por lo menos, a freír espárragos. Claro que eso sí habría sido una noticia sensacional. ¿Se imaginan el titular? EL ARZOBISPO DE VALLADOLID MANDA A TODOS A FREÍR ESPÁRRAGOS. Je, je.

Don Javier,¿estás mejor?.Hecha esta pregunta paso a decirte que,en mi opinión,León de la Riva-alcalde elegido por quinta vez en esta dificil ciudad-también ha dicho,en la Brújula,lo que debía aunque después interpretasen sus palabras como un capote al obispo.Este alcalde,poco simpático pero muy eficaz,no suele andarse con componendas.Dejó su lucrativa profesión,ginecólogo,por vocación política.Suele saber a quién elige para los pregones,cierra con su presencia la larga procesión del Viernes Santo,no es en absoluto pintamonas y-creo-que le importan poco los comentarios de los mindundis.Añado que no le conozco personalmente ni tengo nada que ver con el ayuntamiento(nada que no sea pagar,gruñendo-como todos-).Un abrazo de Janusa
ResponderSuprimirSe entera usted de cosas muy aburridas, me parece a mí.Yo al menos cuando veo que escribe de estos rollos, me salto la entrada olimpicamente. No me sobra el tiempo precisamente.
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