Fui maleducado en Madrid donde viví desde que me engendraron hasta que -con veintiún añitos o así- me llevé mi maleta a Pamplona para estudiar Teología. Justo entonces -y allí- participé, por primera vez, en una procesión del Corpus. Me pareció...
Necesito respirar hondo y empezar otro párrafo para decirlo;
Me pareció una cosa desorganizada, confusa y extravagante. Ustedes pueden creerme o no creerme, pero yo les aseguro que mi fe católica -no conmovida hasta entonces- se estremeció de tal modo que experimenté algo así como una conversión a la fe católica.
Otro párrafo para explicarme mejor:
Hasta entonces había pensado que los católicos éramos la gente normal: las monjitas del Loreto, los Hermanos de la Salle, mis profesores y compañeros de Retamar, mis padres, mis hermanos...
Venga, otro párrafo para hablar de "conciencia social":
Creo que fue a los veintiún años y en la procesión del Corpus de Pamplona cuando se despertó en mí algo que solamente acierto a llamar "conciencia social".
Fue horrible. Fue como comprender, de pronto, que el Credo -tan familiar para mí en su versión formularia y, por decirlo así, teórica, o lírica, o infantil- que el Credo -tan geométrico y comprensible- había de ser profesado anualmente por las calles de Pamplona. Fue como comprender que me habían llamado a un sacerdocio que tenía que ver con Dios -naturalmente- pero no con el Dios Uno y Trino, sin más, que se me antojaba tan familiar, sino con un Dios hecho Hombre y capaz de pasearse por Pamplona y de arriesgarse a ser malentendido en el peor sentido de la palabra "crucificado".
Al Dios de los amables musulmanes, tan Uno y Solo, no lo entiendo. Al de verdad, Al Uno y Trino y hecho Hombre lo adoro con particular devoción en la Fiesta del Corpus que es la Misa cotidiana.
Necesito respirar hondo y empezar otro párrafo para decirlo;
Me pareció una cosa desorganizada, confusa y extravagante. Ustedes pueden creerme o no creerme, pero yo les aseguro que mi fe católica -no conmovida hasta entonces- se estremeció de tal modo que experimenté algo así como una conversión a la fe católica.
Otro párrafo para explicarme mejor:
Hasta entonces había pensado que los católicos éramos la gente normal: las monjitas del Loreto, los Hermanos de la Salle, mis profesores y compañeros de Retamar, mis padres, mis hermanos...
Venga, otro párrafo para hablar de "conciencia social":
Creo que fue a los veintiún años y en la procesión del Corpus de Pamplona cuando se despertó en mí algo que solamente acierto a llamar "conciencia social".
Fue horrible. Fue como comprender, de pronto, que el Credo -tan familiar para mí en su versión formularia y, por decirlo así, teórica, o lírica, o infantil- que el Credo -tan geométrico y comprensible- había de ser profesado anualmente por las calles de Pamplona. Fue como comprender que me habían llamado a un sacerdocio que tenía que ver con Dios -naturalmente- pero no con el Dios Uno y Trino, sin más, que se me antojaba tan familiar, sino con un Dios hecho Hombre y capaz de pasearse por Pamplona y de arriesgarse a ser malentendido en el peor sentido de la palabra "crucificado".
Al Dios de los amables musulmanes, tan Uno y Solo, no lo entiendo. Al de verdad, Al Uno y Trino y hecho Hombre lo adoro con particular devoción en la Fiesta del Corpus que es la Misa cotidiana.

Querido don Javi: esta entrada me hace sentirme como si supiera de qué habla pero sin haber entendido nada. ¿Me he explicao?
ResponderSuprimirA lo mejor se debe a que nunca he estado en Pamplona (ni recuerdo haber ido tampoco a ninguna procesión, ahora que lo pienso).
8 días.
Buenas tardes don Javier.El Dios de los musulmanes es el único Dios que existe y es Uno y Trino, el mismo que el de los romanos y los aztecas, incluso que el de los judíos de odres viejos y cristianos, si bien ningún ídolo se llame Júpiter, Quetzalcóatl,Alá ó como se llame existe porque sólo hay Un Dios y es Trino y sólo hay un nombre dado por quien nos viene la salvación para muchos.
ResponderSuprimirMuy interesante lectura:
Dio dei cristiani, Dio dei musulmani. Che cosa ci unisce, che cosa ci divide? de François Jourdan.
Un abrazo.
Una entrada muy autoreveladora. Muy interesante, por cierto, su elección de la expresión "conciencia social" para representar lo que sintió que era el sacerdocio. Quizá lo haya interpretado mal, pero me ha dado la impresión de que al final de esta entrada usted - como ser social: sacerdote en potencia - se confunde con la figura de Cristo, como si se sintiera Cristo paseando por Pamplona, y su forma de ser crucifricado sería - en su epifanía de ese día - el de ser malentendido. ¿Le he leído mal?
ResponderSuprimirAmable doña Cordelia: Si lee usted los comentarios que han dejado don X y doña V verá que no solo explican bien lo que yo explicaba mal sino que, además, son mucho más interesantes que la entrada en sí.
ResponderSuprimirDon X tiene más razón que un santo: no hay un Dios que no sea Trino en Personas porque el único Dios es Trino en Personas. Esta verdad que a nosotros nos parece tan consoladora, tan cálida y tan amable, a los musulmanes les parece una mentira politeísta. Ellos creen que adoramos a tres dioses falsos y no a un Dios Trino. Cuando nos oyen profesar la fe en la Encarnación del Hijo de Dios les parece estar oyendo, simplemente, una blasfemia. Consideran que Jesús fue un gran profeta que vino a anunciar al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob pero piensan que los discípulos de Jesús, para adorar a Dios como Dios manda, deberíamos hacernos musulmanes.
Y doña V ha expresado mejor que yo lo que yo experimenté en mi primera Procesión del Corpus. Probablemente yo era -y sigo siendo- un cristiano de catequesis. Conocía la doctrina y me parecía hermosa y creíble. No necesitaba más. Me parecía que lo de las procesiones era algo que tenía mucho que ver con los católicos andaluces y muy poco que ver conmigo. Fui a aquella procesión por obediencia. Me pareció una cosa caótica. No disfruté nada y confieso que sigo sin disfrutar de las procesiones aunque ya no voy -a las que voy- por obediencia sino porque soy cura y sé que en cura, además de conocer la doctrina debe ser sociable; debe mezclarse con la gente como hizo Cristo o, aún mejor, como hizo Cristo, debe no separarse de la gente. Abrazar a Jesús Maestro, meditar su doctrina y beber y saborear sus enseñanzas me sigue pareciendo mucho más fácil y agradable que sufrir con paciencia los defectos del prójimo y, por supuesto, más agradable que salir a la calle sumándome a una multitud emocionada. En el Corpus cotidiano que es la Misa el Uno y Trino me parece adorable y me enamora. Por eso ahora entiendo: 1. que -si sale a la calle- debo salir con Él.
2. que si soy yo quien sale a la calle y no lo llevo conmigo será harto improbable que quienes me vean reconozcan en mí a un sacerdote suyo.
3. que no he sido llamado a la vida eremítica.
4. que, hasta que me muera, tendré que esforzarme más por ser amable, por ser sociable y por anunciar con caridad al prójimo la verdad que a mí me fue anunciada tan amablemente.
Queridos don Xtobefree y doña Virginia: Si han leído ustedes mi respuesta a doña Cordelia podrán hacerse una idea de cuánto me han alegrado sus comentarios.
ResponderSuprimir¿Dónde puedo encontrar el libro de Jourdan?
A mí, doña Virginia, no se me va de la cabeza ese lamento de Cristo: "Si os digo la verdad ¿por qué no me creéis?
Ay, madre, qué torpe soy. Sigo entendiendo más bien poco. Sobre todo a doña Virginia, que me deja alucinada. Me confieso absolutamente ignorante de lo que es un ser social y una epifanía.
ResponderSuprimirEstá claro: soy de Ciencias extremas, como bien dice mi madre, que hizo Filosofía y Letras (y es de Extremas Letras hasta la médula).
Buen finde a todos. El domingo no podré ir a Misa por motivos logísticos, así que si don Javier hace algún comentario de esos suyos preciosos, sepa que se lo agradeceré doblemente.
¿Va a pasar usted el fin de semana en la luna, doña Cordelia? ¿Hay Internet en la luna? ¿En qué sitio del mundo puede uno leer mis preciosos comentarios y no puede ir a Misa? ¿A qué llama usted motivos logísticos?
ResponderSuprimirYa ve usted: solo acierto a preguntarme cosas. Soy de -pocas- letras. Perplejo estoy.
A más a más, profundizar en esa "conciencia social" (si, Dios se encarnó) le lleva a uno (a mi, al menos) a entender la verdad del reinado social de Jesucristo. El Corpus y la fiesta de Cristo Rey son dos celebraciones íntimamente compenetradas. Y el Corpus de cada día nos lleva, pasito a pasito, porque Él lo hace todo nuevo, al día en que Él mismo será todo en todos.
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