Don César Vidal -aprovechando la semana de oración por la unidad de los cristianos- se descolgaba anoche, a eso de las 9, con estas lindezas:
Finalmente el arzobispado de Valladolid ha decidido emitir una nota por esas declaraciones de Mons. Blázquez en las que decía que no le parecía bien que el pregón de Semana Santa lo pronunciara doña Soraya S. de Santamaría porque no está casada por la iglesia sino que etá casada solo por lo civil.
Lo de "finalmente" parece sugerir que el arzobispado ha tardado seis o siete años en emitir la nota. Lo demás no es cinismo es una falsedad porque Mons. Blázquez no ha dicho que no le parezca bien -ni mal- que el pregón lo pronuncie doña Soraya. Don César lo sabe. Don César, en esa palabras hay cinismo y falsedad.
Lo mejor que podía haber hecho el Arzobispado de Valladolid es callarse. Lo decimos sinceramente, con la mejor buena fe del mundo y con la mejor intención, porque que es que la nota que ha emitido el arzobispado de Valladolid es para pensar si no tienen a un Hare Krishna pero realmente infiltrado en al arzobispado que pretende dejar a Monseñor Blázquez como Rufete en Lorca por segunda vez.
Yo claro, empiezo a dudar de la buena fe y de la buena intención de don César en la medida en que él mismo insiste en ejercitar tal cinismo.
Porque echa la culpa al periodista.
No, don César, no mienta. En la nota que usted ha leído nadie echa culpas a nadie. ¿Por qué miente usted? Voy a empezar a pensar que usted es un mentiroso. ¿Lo hace por dinero?
Y le dice que además fue un off the record lo que dijo Mons. Blázquez y que por lo tanto el periodista no tiene ética profesional.
Manipula usted con cada palabra que escupe aquí. La nota no le dice nada al periodista. Usted sabe que si un periodista difunde una mentira, ese periodista no tiene ética profesional ni vergüenza. Pero eso se lo dice usted al periodista que ha difundido esa mentira. Y se lo dice usted -no la nota de prensa- diciendo que está en la nota de prensa. Así que yo se lo digo a usted, don César: usted aquí demuestra muy poca ética profesional y muy poca vergüenza.
Vamos a ver, si el que ha redactado la nota que desde luego no sabemos quién será, pero en fin, no es un lumbreras, todo hay que decirlo conociera mínimamente los evangelios sabría que en los evangelios Jesús advirtió de que lo que se dice en las habitaciones interiores de la casa se acaba gritando desde las azoteas.
Esto es un poco más grave, don César porque aquí usted manipula el Evangelio. ¿Qué quiere decir usted? ¿Que Cristo justifica el que usted ande gritando desde esRadio las mentiras que un colega tan poco escrupuloso como usted puso en boca de un obispo?
Es decir, si Monseñor Blázquez no quería que se supiera su opinión contraria a que Soraya Sáenz de Santamaría hablara en el pregón lo que tenía que haber hecho es callarse.
Así que usted insiste dándole una vuelta a la tuerca: un periodista miente atribuyendo a un obispo declaraciones que el obispo no ha hecho. Usted dice que el obispo tendría que haberse callado. Usted, al parecer es de los que piensan que cuando un obispo habla es lícito retorcer sus palabras y que, por tanto, lo mejor es que se callen. Pero, claro, si se callan, para los periodistas como usted es facilísimo retorcer los silencios. En este punto, la verdad, don César, empiezo a reconciliarme con usted. Quizá no sea usted un cínico. A lo mejor es solamente un pobre hombre al que se le ha ido la pinza.
Porque desde luego si conociera bien los evangelios habría recordado que cuando uno dice ciertas cosas en secreto al final se acaba enterando todo el mundo que es lo que ha pasado en este caso.
Usted empieza a darme pena don César porque está gritando desde la radio qué tipo de persona es usted.
Pero es que la cosa es peor porque lo que pretende la nota es que partamos de la base de que los obispos cuentan una cosa en privado y luego dicen otra en público.
Don César, lo que la nota pretende es que sepamos lo que dijo el obispo. Y para que lo sepamos incluye una grabación. Y todos sabemos de sobra lo que dijo el obispo y estamos en condiciones de saber quién ha mentido y quien está difundiendo sus mentiras.
Y lo que se supone es que esa diferencia entre lo que se dice en privado y lo que se cuenta en público no tenemos que contarla y claro, ya esto es el remate.
Manipula con cada palabra que escupe aquí porque lo que hay que contar es la diferencia que va entre lo que dijo en privado un obispo y lo que le atribuyó públicamente un periodista. Ahora se sabe lo que dijo el obispo. Debería usted contrastarlo con lo que dijo el periodista.
Ya está mal que se digan ciertas cosas en privado y luego en público se diga lo contrario, eso toda la vida se ha llamado hipocresía, pero es que si encima lo dice un obispo ya la cosa, vamos, canta la Traviata.
La técnica de repetir una mentira o de insistir en un argumento falaz para que se grabe en las mentes, don César, pierde mucha eficacia cuando el oyente puede transcribir el discurso y comprobar que, en efecto, todo es falaz.
De modo que no sabemos quien ha redactado la nota pero si pensaba que estaba haciéndole un servicio a Mons. Blaquez, vamos, ni aposta, ni aposta. Que miren a ver la persona que lo ha redactado que hace en sus horas libres porque no sabemos a qué conventículo ira.desde luego se ha lucido también, otro que ha quedado como Rufete en Lorca.
Usted maneja bien esa vieja técnica.
Y nosotros insistimos en lo de ayer. Si esto es una ceremonia estrictamente religiosa, estemos o no estemos de acuerdo con lo que dice Mons Blázquez (nos parece muy bien lo que ha dicho, igual que nos parecería bien que un ulema en un momento determinado dijera que, hombre, no va a presidir una ceremonia islámica un señor que se infla a comer jamón de Jabugo, luego podemos tener nuestra opinión sobre el jamón de Jabugo pero podemos entender la posición del ulema)
A usted lo que le parece bien no es lo que ha dicho Mons Blázquez. A usted le habría gustado que Mons. Bázquez hubiera condenado el jamón de Jabugo. Lo siento, don César, usted no tiene noticia que comentar y se la inventa. Y eso, sí, insiste.
Ahora, si esto por el contrario, no es una ceremonia estrictamente religiosa y esto depende del ayuntamiento de Valladolid pues Mons. Blázquez no tiene por qué meterse en cuestiones del Ayuntamiento de Valladolid porque a fin de cuentas ha sido elegido por los ciudadanos y el ayuntamiento de Valladolid ya sabrá lo que hace con el pregón, si invita a Soraya de Santamaría o a quien quiera, es una cuestión en la que Mons. Blázquez no tiene por qué entrar.
Mire, yo se lo voy a explicar, hasta un tonto lo puede entender: del ayuntamiento depende el nombramiento del pregonero; pero el ayuntamiento elige entre una terna que presenta la Junta de Cofradías. ¿Me sigue usted? y, al final, el pregón se hace en la Catedral. Si se hiciera en su casa de usted, usted tendría algo que decir. Se hace en la Catedral de Valladolid y a nadie le debe extrañar que el obispo de Valladolid quiera saber quién va en la terna. De verdad, don César, no tiene usted noticia. No hay aquí un caso horrible de intrusión eclesiástica en los asuntos civiles. ¿Duerme usted bien por las noches?
Y más cuando ha estado al frente de otras diócesis y en cuestiones mucho más graves desde luego no se ha pronunciado.
Y como no tiene noticia sugiere que tiene muchísima información sobre los silencios del obispo en otras diócesis.
Pues nada, don César, mucho ánimo. Saco la conclusión de que lo que tiene usted es rencor porque no le han nombrado pregonero y, ya ve, me reconcilio con usted porque caigo en la cuenta de que su cinismo tontorrón tiene más de tontorrón que de cinismo.

Olé!
ResponderSuprimirNo entiendo porqué da tanta importancia a esto, Don Javier. Monseñor Blázquez debería saber lo de las películas USA, cualquier cosa que diga podrá ser usada en su contra, y más si lo dice delante de periodistas socialistas. Para mí, lo asombroso es que un acto civil, montado por el Ayuntamiento, se haga dentro de la Catedral, en presencia del Obispo: quizá sea el momento de llevarlo a la bonita Plaza Mayor o al Pisuerga.
ResponderSuprimirLa pobretona mala...idea del señor Vidal es manifiesta.Me ha defraudado,hace años le escuchaba algunas veces a las ocho de la tarde.Luego hubo ruido de sables,dejó aquella emisora y,cómo se cree el no va más,se abalanza sobre la no noticia religiosa relamiéndose.Yo también me pregunto si es que quiere ser pregonero,tengo entendido qué no es católico y tal vez piensa que por eso es excluido de la Semana Santa Vallisoletana.Aqui las cofradias tienen muchos follones,eso es aparte,pero luchan por mantener las Procesiones que no son otra cosa que una catequesis en la calle.El clima no suele acompañar,yo no soy cofrade ni demasiado entusiasta pero reconozco la belleza y fervor y respeto y emoción de lo que aqui sucede en esa Semana grande. Un abrazo de Janusa,perdón por alargarme.
ResponderSuprimirNo se enfade usted tanto por estas tonterías, d.Javier, que le va a dar algo. Dedique usted su tiempo a leer a los clásicos, y no a las bobadas que dicen unos y otros. Además, enfadarse es malo para la salud.
ResponderSuprimirNo entiendo porqué da tanta importancia a esto, todo el mundo sabe lo trogloditas que son los católicos. Era de esperar la reacción del Obispo.
ResponderSuprimirDon César Vidal es protestante (creo, lo que seguro no es es católico) y muestra verdadera inquina contra la Iglesia Católica. A mí me gustaba mucho, hasta que empecé a verle el plumero. No porque no sea católico, que eso se pierde él, sino porque es anti-. Y eso de ser anti-algo, en general, me resulta sospechoso.
ResponderSuprimirAhora, en lugar de oír la radio en el coche, aprovecho mejor el tiempo (salvo a mediodía, que me encanta don Dieter Brandau... es de majo...).
Mejórese enseguida, don Javi, ande.
Un abrazo, beba mucho líquido, a poder ser calditos (que además de entonar un montón tienen iones, es una especie de acuarius de toda la vida)
No sea usted mala, doña Virginia. Usted sabe que hay un tiempo para leer as los clásicos y un tiempo para leer los -y contestar a los- comentarios de los contemporáneos.
ResponderSuprimirLo malo de ustedes -los sabios académicos- es que se encierran en sus lecturas favoritas y nunca tienen tiempo para hacer el tonto.
Doña Cordelia: No se preocupe usted por mí, de verdad. Cuando ustedes -las chicas- dicen que tienen fiebre es que se están muriendo. Yo soy un chico -cura de pueblo por más señas- y cuando digo que me estoy muriendo es que se me han enfriado los pies.
ResponderSuprimirHoy he bebido mucho líquido. Marqués de Cáceres por más señas.
Querido don Javier: no lo ha entendido bien: el enfermo se toma los mejunjes que le receta el médico, y en agradecimiento por los servicios prestados le regala AL GALENO la botella de vino. Menudo despiste el suyo...
ResponderSuprimirBuenas tardes don Javier. Me ha gustado mucho el grácil arte que muestra con el florete. Si lo secularizan al son de ERE-Tú por ser un cura-obrero-trabajador seguro logra destacar el TEDAX ¿Tiene afición a la desactivación de bombas y nudos herejes? Un abrazo.
ResponderSuprimir!Traición a la Ribera del Duero,creo!.J
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