Don Juan ha vuelto a las andadas y ha puesto un comentario a la entrada Siesta, matrimonio y violencia (de género, claro). Me he puesto a contestar a su comentario y mi respuesta era tan larga que no cabía allí. Así que he decidido poner aquí su comentario y mi respuesta. El comentario de don Juan me parece ejemplar. Mi respuesta también.
Feliz
año nuevo, queridisimo Javier.
Espero y deseo que sea bueno y venturoso, para ti y para tu madre especialmente, y por añadidura para todos los tuyos.
En cuanto a tu entrada me he reido mucho. Sigues teniendo tu buen talante (cuando quieres) y buen humor.
Solo corregiría un par de cosas. No, Javier, no me irritas, pero tengo la sensacion que en ocasiones disfrazas la verdad, no porque seas cura, sino porque tal vez no la veas. Por eso intento mostrarte otro punto de vista.
En cuanto a mi, dices bien, formo parte del PSOE como militante de base, a secas, porque me da la sensacion (tal vez solo sea eso solamente, quien sabe) que está más cerca del más necesitado, un poco como aquello que predicaba Jesus (según los evangelios), por eso no has de tener pena, porque en realidad estamos muy cerca.
De todos modos se te nota (te noto) un tanto mas alegre con este nuevo parlamento, tal vez por simpatias personales, tu sabrás.
Con todo me quedo con las palabras de doña Soraya Saenz de Santamaria, NADIE ESTA POR ENCIMA DE LA LEY. La Nuestra, Javier, la que se hace en el Parlamento, la de aquí y ahora.
Repito mi promesa de ir a verte pronto.
Un abrazo
Juan
Espero y deseo que sea bueno y venturoso, para ti y para tu madre especialmente, y por añadidura para todos los tuyos.
En cuanto a tu entrada me he reido mucho. Sigues teniendo tu buen talante (cuando quieres) y buen humor.
Solo corregiría un par de cosas. No, Javier, no me irritas, pero tengo la sensacion que en ocasiones disfrazas la verdad, no porque seas cura, sino porque tal vez no la veas. Por eso intento mostrarte otro punto de vista.
En cuanto a mi, dices bien, formo parte del PSOE como militante de base, a secas, porque me da la sensacion (tal vez solo sea eso solamente, quien sabe) que está más cerca del más necesitado, un poco como aquello que predicaba Jesus (según los evangelios), por eso no has de tener pena, porque en realidad estamos muy cerca.
De todos modos se te nota (te noto) un tanto mas alegre con este nuevo parlamento, tal vez por simpatias personales, tu sabrás.
Con todo me quedo con las palabras de doña Soraya Saenz de Santamaria, NADIE ESTA POR ENCIMA DE LA LEY. La Nuestra, Javier, la que se hace en el Parlamento, la de aquí y ahora.
Repito mi promesa de ir a verte pronto.
Un abrazo
Juan
Feliz
y venturoso año, amigo don Juan.
Me
alegra saber que aún le hacen gracia mis ocurrencias y que no está
usted irritado conmigo.
Hay
montones de asuntos -humanos y divinos- que escapan a mi
inteligencia.
En
Misa -que es donde predico- procuro hacer breves y sencillos
comentarios del evangelio y exhortar a todos a vivir la fe, la
esperanza y la caridad sin meterme en jardines complicados.
Luego,
en este blog, como en una tertulia, comento desenfadadamente las
cosas que me pasan y las noticias que me llegan sin ocultar que el
que escribe es un cura de pueblo -católico por más señas- que no
tiene una especial competencia ni pretende hablar como un maestro.
Más
de una vez algún amable comentarista me ha hecho caer en la cuenta
de que había cometido algún error ortográfico. Como usted sabe los
errores ortográficos son tan fáciles de detectar para quien conoce
la ortografía como las herejías para quien conoce la ortodoxia.
Un
amable comentarista me hizo caer en la cuenta de que había atribuido
a Zorrilla un famosísimo poema de Espronceda. Tardé segundos en agradecer la corrección y en corregir el error.
A
usted -como es mi amigo- le confesaré que he borrado una entrada
-creo que solamente una- porque un día después de haberla publicado
comprendí que vertía allí juicios apresurados sobre una persona.
Le confesaré también que de buena gana borraría algunas de las
entradas que he escrito porque no hallo en ellas sino pésima
literatura -en la forma- y sandez en el fondo. Si no las he borrado
es, precisamente, porque no deseo disfrazar ni ocultar la verdad: a menudo, me equivoco. Cuando quiero hacer un ejercicio de
humildad releo esas entradas y me digo: ¡cuánta idiotez! Y procuro
corregirme.
Los
más amables de los comentaristas, con sus puntos de vista, con los
datos que aportan y con su paciencia me ayudan, me dan ideas, me
enseñan y me estimulan.
Dice
usted que se me nota "más alegre con este nuevo parlamento".
Eso me preocupa horrores porque, o bien he dado tales muestras de
alborozo que he movido a confusión a los lectores o bien son sus
prejuicios los que le hacen ver lo que no existe.
Usted
no me creerá tan tonto como para concebir la política como algunos
conciben el fútbol: ¡Viva el Betis manque pierda! ¿Debo insistir
en que no milito ni he militado jamás en ningún partido político?
Habla usted de simpatías personales y aventura que las mías están
con el PP como si el PP fuera una persona. Yo, aquí, he confesado mi
simpatía personal hacia usted y hacia otros amigos del PSOE y
solamente le he declarado la guerra al pecado del que no se libra
nadie excepto Santa María.
A
mí no me parece nada mal que una persona milite en un partido
político siempre que esa persona no sea un sacerdote católico. Si
lo hace como usted, pensando que así ayuda a los pobres, su buena
intención merece mi aplauso.
Hay
un género de pobres que son los niños abortados de quienes la
última ministra socialista dijo que no estaba claro que fueran
humanos. Solamente por eso -ya ve usted- la derrota del PSOE en las
últimas elecciones me alegra infinitamente más que la victoria del
PP.
Una
vez, querido amigo, puse en este blog la foto de un niño troceado y
usted se escandalizó mucho. He terminado el año hablando de mi
simpatía personal hacia un doctor que ha terminado el año en un
calabozo porque quería sentarse en la puerta del abortorio madrileño
Dator. No conozco al nuevo ministro del Interior pero, solamente por
esa detención ya me cae bien. Supongo que el doctor infringió
alguna norma y los ministros de Interior están para que vayan a los
calabozos todos los que infringen normas. El anterior gobierno de
Españita alertó a unos etarras para que huyeran de la policía -y
se librasen de los jueces- y consintió en que una especie de tribu
urbana ocupase la Puerta de Sol.
Usted
y yo somos amigos de la Ley. Yo creo que, por encima de las leyes
humanas solamente puede estar la conciencia porque creo en Dios. No
sé usted.
De
todas formas ya ve que me alegran sus comentarios -no entiendo por
qué razón decidió usted no volver a comentar- y que me encanta
responderle largamente. Si cumple usted su propósito de venir a
verme cuente usted con una invitación a comer en el mejor
restaurante local. Todo a cargo de las riquezas del Vaticano, claro.
Hay una cosa, amable don Juan, que a mí me importa mucho más que su amistad y es la verdad que incluye lo mejor de nuestra amistad. Usted cita los evangelios -en los que no cree- para argumentar que estamos muy cerca; y yo, por amistad y por amor a la verdad, debo decirle que Aquel a quien usted desprecia -no por ser usted del PSOE sino porque no lo conoce- es, precisamente, Aquel a quien yo predico. En ese sentido, querido amigo, usted y yo estamos, cada día, más lejos.
Cerca, muy cerca, estaríamos si acabásemos los dos en el calabozo -o en el cielo- hablando bien del ministro del Interior que nos hubiera mandado allí y alabando su celo por la Ley con nuestra protesta contra la iniquidad del aborto. Ya ve usted que no es el PSOE lo que nos separa más cada día sino nuestras respectivas fidelidades. Pero si ambos nos fuéramos al infierno por amistad pasaríamos la eternidad maldiciéndonos mutuamente.
Usted me increparía así:
-¡Maldito seas! Con tu amistad me indujiste a creer que los del PSOE estábamos salvados por nuestro amor a los pobres.
Y yo le contestaría a usted:
-¡Maldito sea usted! Con su bondad me indujo usted a hacerme del PSOE.
Dios no permita que tal cosa pase porque tal cosa no tiene remedio. Usted no me encontrará en un partido político porque soy cura. Albergo la esperanza de que nos encontremos en un calabozo -antes de ir al cielo- y merezcamos la bienaventuranza que se reserva para los que son perseguidos por causa de la justicia.
Un fuerte abrazo
Vicens.

Qué buen rollo, qué bien.
ResponderSuprimirA mi me parece que don Juán,además de ser amable comentarista,sabe suscitar temas que merecen esta estupenda contestación,por ejemplo.Yo pensaba,al leeros,eso de que "al rey,la hacienda y la vida se han de dar (en el siglo xvi,claro) pero nunca el honor,patrimonio del alma que es de Dios.Cambian los sistemas de gobierno,aparecen y desaparecen partidos y feroces regímenes políticos...sólamente el alma y el honor son intemporales.Y permanecen.Un abrazo de Janusa
ResponderSuprimirA mí estos debates sobre PP/PSOE me aburren soberanamente. ¡Pero si los dos son casi lo mismo! Sobre lo que ha pasado con la "derecha" y la "izquierda", recomiendo el magnífico libro de historia europea contemporánea - incluyendo la española, claro - de Tony Judt: "Postguerra" (desde 1945 hasta el 2005 aprox.). También el ensayo (en formato de libro) del mismo autor titulado "Algo va mal".
ResponderSuprimirAmable don Fernando: Detrás de su comentario adivino una irónica sonrisa. ¡Gracias!
ResponderSuprimirAmable tía Janusa: Recuérdeme, por favor, que escriba algo sobre eso de darle al Rey la hacienda y la vida. Que dios me la bendiga.
Querida doña Virginia: Aquí no ha habido debate PP/PSOE sino un comentario de un amigo del PSOE y una respuesta mía.
Dice usted que el PP y el PSOE son casi lo mismo. Vale. Se trata de dos partidos políticos y, en ese sentido, son lo mismo. Pero no son el mismo partido sino dos partidos distintos. Desde un punto de vista sociológico -superficial, por tanto- son, como usted dice, casi lo mismo. ¿Diría usted que un peral y un manzano son casi lo mismo? Yo al peral le pido peras, al manzano manzanas. Y al olmo sombra. Creo que no es lo mismo, ni "casi" lo mismo.