sábado, 31 de diciembre de 2011

¡Feliz octava!

Que hoy sea 31 de Diciembre y que mañana sea 1 de enero no tendría nada digno de especial celebración si no fuera porque, a los ocho de la Navidad, tocaba circuncidar al niño y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel después de su concepción. 
Mañana se cumplen los ocho días de la Navidad y eso sí que es un asunto memorable y digno de celebración porque, ocho días después de la Navidad, el nombre de Jesús que Dios guardaba en el secreto de su corazón desde la eternidad y que san Gabriel reveló a santa María, se hizo, si puede hablarse así, público y oficial y al Hijo de Dios empezaron a llamarlo Jesús los campesinos, los pastores y hasta los sacerdotes.
Quien invoca ese nombre se salva. Y no es que sea un nombre mágico, no, es que es el nombre del Salvador. Los mejores villancicos hablan del camino que lleva a Belén, del chiquirritín, de la Virgen que, a solas, piensa qué hará, cuando al rey de luz inmensa parirá... Esos villancicos recuerdan lo que es memorable. En cambio eso del Jingle bells, y del ¡Oh! blanca navidad (recordar tu infancia podrás dice, como si fuera el maestro Yoda) no hablan de nada memorable; hablan de cascabeles y de nieve.
Hoy es un día memorable porque es la víspera del día en que María y José hicieron público el nombre de Jesús, ese amabilísimo nombre que trae salvación y paz al mundo y que hace, a quienes creen en él, hijos de Dios. 
Por lo demás, ya se sabe: pasan los días, pasan los meses y los años, nos hacemos viejos... Nada digno de especial celebración si no fuera porque Dios se ha hecho hombre, se ha metido en el tiempo y, si puede hablarse así, lo ha agujereado de tal modo que no hay segundo -por triste que sea- que no esté preñado de Él.
¡Feliz octava, amigos!

viernes, 30 de diciembre de 2011

El doctor Poveda explica su detención.


Don Jesús Poveda explicó en El gato al agua cómo fue detenido por la policía cuando celebraba la fiesta de los Santos Inocentes ante la puerta del abortorio Dator. Mi simpatía por don Jesús y mi devoción hacia los Santos Inocentes no hacen sino crecer año tras año y detención navideña tras detención navideña. 
Durante las seis horas que pasó en el calabozo -según él mismo cuenta- aprovechó el aislamiento para meditar. Supongo que no dejaría de recordar la hermosa bendición que el otro Jesús, el de Nazaret, dedicó a los que sufren persecución por causa de la Justicia. 
Queridísimo don Jesús: Feliz Navidad.

Felicitación Navideña al Gobierno (II)

Amable don Cristóbal Montoro: Al parecer su misión es -como la de Zaqueo- sacarnos la pasta para pagar las cuantiosas deudas del Reino. Le recomiendo que le eche un vistazo al método de la hurgatoria. Feliz Navidad.

Queridísimo don Jorge Fernández: Gracias por su amable felicitación navideña. Mi tía Janusa se encargará de mandarle la estampa de san Miguel Arcángel que me ha pedido. Feliz Navidad.

Queridísima doña Ana Pastor: Quiero irme a Madrid el día 1 de enero y volver el día 3. Entro en "vuelos baratos" y observo que, entre pitos y flautas, el viajito me sale por 122 euros y pico. Descarto los vuelos baratos y miro trenes: lo mismo, 122 euros. Además, en cualquier caso, tendría que ir hasta Alicante en mi lujoso Ford Fiesta y dejarlo en un aparcamiento. Descarto eso también. ¿Qué haré? Pues supongo que me tocará ir en coche. Son diez horitas ida y vuelta y no menos de cincuenta -50- euracos de combustible. He pensado que, a lo mejor, se podía hacer un helipuerto en San Miguel de Salinas. De antemano agradezco la atención que -estoy seguro- dedicará usted a este ilusionante proyecto -je, je, he dicho "ilusionante proyecto"-. ¡Feliz Navidad!

Queridísimo don José Ignacio Wert: Usted tiene el ministerio más lindo de todos. Le recomiendo a usted que lea mis opúsculos sobre educación para la ciudadanía y un librito de T.S. Eliot que se titula La unidad de la cultura europea. No sé por qué me da que a usted también le van a recortar el presupuesto. Sería una pena que, por falta de dinero público tuviésemos que dejar de ver ese cine español que tantos éxitos cosecha por doquier. En fin ¡Feliz Navidad!

Don Todoerabueno me defrauda.

Pensaba yo que don Todoerabueno era infalible, pero nada. Comete errores don Todoerabueno. 
-¿Tal es? 
-Tal sí. 
-Pero, oiga, oiga ¿No fue don Todoerabueno un pionero en esto de blogues?
-Llámelo usted, si quiere, pionero. Yo prefiero llamarlo advenedizo o inmigrante porque apostó por Blogsome y puso allí su patria y ahora se ha venido a lo de todos, al Bloguer.
-Pero, oiga usted, esa crítica parece un poco cruel. Blogsome era la patria  de los Grandes. Si han venido a Bloguer es porque no les ha quedado más remedio.
-Me aburre usted, oiga. Me aburren los defensores de los fracasados. 
-Usted no parece un cura. Es usted cruel, irónico y raro.
-Siga usted elogiándome: me encanta.
-Usted es malo.
-Usted, en cambio, me parece un tipo estupendo. Se ve que es usted lector de don Todoerabueno. ¿No será usted usted don Todoerabueno?

Siesta, matrimonio y violencia (de género, claro).

El amable Rubalcabix dijo que iba a hacer la oposición que hubiera querido tener cuando él mandaba.
Empezó a oponerse así: "A Rajoy no le importa que los homosexuales duerman la siesta siempre que no le llamen siesta". Si yo hubiera sido Rajoy le habría contestado así: "A Rubalcaba no le molesta que los hombres y las mujeres se casen siempre que no le llamen matrimonio". 
Ahora la oposición ha añadido otra perla. Una ex-ministra abortista furibunda se ha irritado porque la ministra Mato ha dicho "violencia doméstica". 
Tengo un amigo socialista que lee este blog y se irrita mucho conmigo. Se irrita conmigo porque soy cura de la Iglesia Católica. Se irrita conmigo porque no soy de esos curas del PSOE y dice, por eso que soy del PP. Mi amigo socialista piensa que todos los curas que no son del PSOE como él, somos del PP. Él sabe que no es verdad, pero se irrita. 
Yo le digo que no se irrite, que goce de la vida y sea feliz. Le digo: amigo mío, sigue pagando tu cuota al PSOE si eso te hace feliz pero no lo ocultes. Yo siempre empiezo mis discursos diciendo que soy católico para que nadie se llame a engaño. Y siempre recuerdo a mis hermanos sacerdotes que, si se afilian a un partido político -incluso si lo hacen por amor a Cristo y a los más pobres de entre los pobres- crucifican a Cristo. Si un sacerdote está afiliado a un partido político debe decírselo a todo el mundo para que nadie se llame e engaño. Cuando lea el evangelio deberá decir -como todos- Palabra del Señor. Y luego, en la homilía, deberá empezara así: Amadísimos hermanos del (PSOE, PP, etc).
Aquí, en la diócesis de Orihuela-Alicante, hay curas -amigos míos del alma- que están afiliados a partidos políticos de izquierda y curas -amigos míos del alma- que hacen campaña del PP. Todos me dan penita. Todos los curas que militan en el PSOE y en Izquierda Unida piensan que son profetas. Todos los curas que animan a votar a favor -o en contra- del PP por piedad o por otra razones traicionan miserablemente su ministerio. Hay otros curas en la diócesis que están contra el sistema y hablan de eso. A mí todos me dan pena. Pero me dan más pena los niños de sus parroquias. Porque van a la Iglesia para oír hablar de  Dios y vuelven sus casas llevando en el corazón una consigna partidista. Y creen que estar con Cristo es estar a favor o en contra del PP o del PSOE. Los más listos son los peores: vuelven a casa pensando que estar con Cristo es estar a favor o en contra del sistema.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Felicitación navideña al Gobierno (I)

Amable doña Soraya: 
Está usted muy cerca de don Mariano y debe velar, ante todo, para que no se apoderen de él los malos espíritus de la Moncloa. Encárguese, por favor, de que el Presidente del Gobierno de Españita haga examen de conciencia todos los días y, si empieza a decir que no tiene nada de lo que arrepentirse, aféele la conducta.
También es usted portavoz -según creo- del Gobierno. No haga frases. quiero decir que no hable de conjunciones planetarias ni meta citas de comanches o proverbios chinos en sus comunicados.
Haga lo que le digo y ya verá qué bien.
¡Feliz Navidad!

Queridísimo don Luis de Guindos:
Usted, como ministro de Economías tiene una labor muy simple: debe procurar que don Mariano no gaste ni más ni menos que lo que ingresa. Si sobra algo habrá que repartirlo entre los pobres. Si falta algo debería ponerlo de su bolsillo usted mismo o -subsidiariamente- don Mariano. 
Como también es usted ministro de la Competitividad le aconsejo que fomente entre los emprendedores la devoción al Patriarca San José.
Mucho ánimo y ¡feliz Navidad!

Señor Margallo:
Como ministro de Exteriores y Cooperación usted debería reunirse mensualmente con el Nuncio de Su Santidad para que él le explique -paciencia tiene- cómo se hace eso de anunciar algo diplomáticamente y de andar sembrando la paz que le deseo a usted en Navidad.

Amigo don Alberto Ruiz Gallardón:
Eso de que la Justicia y el Amor son ciegos es una bobada y usted lo sabe. Abra los ojos, hombre. Examínelo todo con cautela y audacia y no convierta la Justicia en el escabel de los pies de don Mariano porque de cada aborto y de cada injusticia que se cometa a partir de ahora en Españita responderá usted subsidiariamente.
A usted le deseo la Paz que es tranquilidad en el orden de la Navidad.
P.D.: Las tonterías que usted mandó escribir en los cartelitos navideños y madrileños eran tonterías de alcalde. Las tonterías de un Ministro de Justicia tienen a los etarras y a los abortistas en el Parlamento. Usted no es tonto. No se haga el tonto. No finja usted que es ciego. Abra los ojos, hombre.

Estimado don Pedro Morenés:
A usted lo llaman ministro de Defensa porque decir que usted se encarga de los misiles y del ejército da mal rollete. Pero ni Francia, ni Andorra ni Portugal tienen planes de invasión de España a corto plazo y la mayor y mejor parte de los marroquíes ya vive en Españita. 
Le van a pedir a usted que cumpla con las profecías y que acepte recortes en su Ministerio. Yo hago votos para que los recortes en espadas se inviertan en arados -no en abortos- y los recortes en lanzas se inviertan en podaderas y no en majaderías. Estoy seguro de que su colega, el amable ministro de Agriculturas , saltará de gozo al leer esta carta que no quiero terminar sin desearle la más navideña de las paces.
P.D: A usted le van a calentar la cabeza diciéndole que lo que pasa en Irán o en Irak es una cuestión de defensa porque el mundo está muy globalizado. Entre tanto los ingleses -a quienes deseo las más pacífica y amable Navidad puesto que la mayor y mejor parte de ellos vive en San Miguel de Salinas- reparan sus submarinos nucleares en Gibraltar y, desde allí, meten en Españita drogas y otros regalitos navideños. ¿Para cuando un Ministerio de Defensa que nos defienda? 

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Observatorio de la violencia de género.

Yo me esfuerzo por entender la cháchara de los ideólogos del género, pero nada. Hoy a la ministra Mato le ha caído una buena porque ha dicho violencia en el ámbito doméstico -o algo así- cuando, al parecer, tendría que haber dicho violencia de género. Y hay que andar con pies de plomo porque las abortistas más furibundas y agresivas llaman machista a cualquiera que no profese su credo ideológico y no emplee la cháchara del género para condenar a los animales que maltratan a las mujeres. 
En un sitio que se llama Observatorio de la violencia de género he leído la entrevista que le hacen a un amable doctor. He aquí la primera pregunta y la respuesta del doctor.
-Abundan los jóvenes, casi adolescentes, con conductas violentas propias de una actitud hacia la mujer que ya se creía superada. ¿Cómo se lo explica?
-Hay valores que siguen presentes en la sociedad. El modelo de masculinidad está ligado a la agresividad, la fuerza y la violencia y hay un elemento cultural que no nos permite identificar esas actitudes como peligrosas. Habíamos adoptado una actitud pasiva, pensando que la violencia de género se resolvía con tiempo y el tiempo la agrava. La violencia de género entre los jóvenes está muy ligada al individualismo, el hedonismo, la inmediatez... todo ello muy presente en la sociedad.
¡Me parece todo tan confuso! La ingenuidad de la entrevistadora que, hablando de los jóvenes, se sorprende ante "una actitud hacia la mujer que ya se creía superada" ¿es ingenuidad? ¿Es que no sabe la amable entrevistadora que a los niños y a las niñas hay que educarlos y habrá que educarlos hasta el fin de los tiempos? Cuando ella pregunta ¿cómo se lo explica? a mí me dan ganas de meterme en la conversación y de responder que el progreso moral de una persona o de una sociedad no permite dar nada por superado y que los que confían el progreso moral a la ingeniería social yerran lamentablemente porque ni los hombres ni las sociedades pueden ser programados. Una cosa buena tiene la pregunta: reconoce que los que hablaban de actitudes superadas erraron. Estamos en el siglo XXI y hay españolitos que viajan a Tailandia  para abusar de las niñas. Y, sin ir tan lejos, en todas las carreteras de la Vega Baja del Segura puede verse el espectáculo de los burdeles y de las prostitutas medio desnudas ofreciéndose al primero que pase. Si están es porque tienen clientes. ¿Actitudes superadas? ¡Ja! De Amsterdam y de las mujeres que se exhiben allí en escaparates como mercancía no hablaré hoy. ¿Actitudes superadas? ¿Es ingenuidad o es ceguera ideológica?
Pero veamos la respuesta del doctor. Parece que empieza de un modo optimista cuando dice que "hay valores que siguen presentes en la sociedad". Uno piensa en la caballerosidad, en la honradez, en el dominio de sí... ¿está pensando en eso el doctor? No, el doctor llama "valor" a un modelo de masculinidad ligado a "la agresividad, la fuerza y la violencia". No creo que sea un hombre malo. Ni siquiera creo que piense que eso sea un valor. Ni siquiera creo que piense que eso sea un modelo de masculinidad. A mi me parece una forma muy confusa de decir las cosas. Y eso de que "hay un elemento cultural que no nos permite identificar esas actitudes como peligrosas" ¿qué significa? Si una persona no puede identificar como peligrosas las actitudes agresivas y violentas de los adolescentes contra las chicas  es que está ciega. Pero, claro, si es por culpa de "un elemento cultural" apaga y vámonos. ¿A que le llama el doctor "elemento cultural" ¿A una bacteria? Y luego dice que "habíamos adoptado una actitud pasiva, pensando que la violencia de género se resolvía con tiempo y el tiempo la agrava". ¡Habíamos pensado que con el tiempo...! ¡Vaya expertos! Al final la culpa es del individualismo, del hedonismo y de la inmediatez que también son, al parecer, bacterias.
Yo, la verdad, intento comprender, y nada.

martes, 27 de diciembre de 2011

Navidad filosófica (III)


DIARIO DE BALTASAR
27 de diciembre.
A las cuatro de la madrugada Herodes nos ha mandado llamar. Estaba excitadísimo y no paraba de echar broncas a todos y de decir que por qué no le habían informado antes de nuestra llegada. Cuando le hemos explicado el motivo de nuestro viaje se ha puesto muy furioso con su secretario y le ha roto en la cabeza un valioso jarrón griego. Justo en ese momento nos han hecho esta foto:
El de la izquierda es Melchor -aunque los amigos lo llamamos Chelis- y se está tronchando de risa. 
El de en medio es Gaspar, un tipo bondadoso que lleva gafas de sol para que nadie sepa si está riendo o llorando. 
El de la derecha soy yo, Baltasar. Parezco blanco, pero soy negro. Me he tiznado todo de blanco para parecer un rey, o un mago como Chelis. En la foto parece que estoy serio pero es que colecciono jarrones griegos y me da penita verlos así de maltratados. 
Los que están detrás son nuestros criados. Ahora los llaman "guardaespaldas".

P.D.: Me parece que a Herodes le puede dar algo malo. ¡Pobriño!

lunes, 26 de diciembre de 2011

No vinieron a Misa.

Estábamos esperando a Bono y a Zerolo

Como no venían, empezamos la misa.

Detrás del altar había un tablao para los invitados que no llegaban.

Como no llegaban nos quedamos en blanco y negro.

Nos pusimos contentos mirando a la Virgen y al Niño.

Y sacamos unas copas de oro y plata de ley.

 Pero nada: no vinieron

 A pesar de su ausencia todos estábamos muy contentos.

¿Por qué no vinieron ni Bono ni Zerolo? Hay quien dice que no vinieron porque no suelen ir a Misa si no hay periodistas para contarlo. Yo no sé qué pensar.
Lo que puedo decir es que los echamos de menos; que lo habíamos preparado todo con mucho cariño pensando que vendrían y que -si hubieran venido- se habrían encontrado con esa Iglesia pobre que no sale en la tele y que está siempre alegre.

Navidad filosófica (II)

En estas fechas entrañables  -je, je, he escrito "fechas entrañables"- los intelectuales hablan en la radio de "compras compulsivas" y del "mito de Jesús". 
Son dos asuntos que me interesan muchísimo y que van de la mano porque, en llegando a la conclusión de que Jesús es un mito no queda más remedio que convertir la Navidad en una cosa muy sentimental y entrañable y entregarse al consumo compulsivo para no pensar demasiado.
Yo creo -y así lo proclamo cuando recito el Credo- que Jesús es el Hijo de Dios -o sea Dios- encarnado en el seno de María Virgen y crucificado en tiempos de Poncio Pilato(s) -o sea, Hombre verdadero-. También creo que resucitó de entre los muertos al tercer día como lo habían anunciado las amables Escrituras cuando hablaban -por ejemplo- de Jonás. Me consta que esa es la fe de la Iglesia. Porque me consta que esa es la fe de la Iglesia, la profeso. Si no me constase no la profesaría.  Y si -constándome, como me consta- que esa es la fe de la Iglesia, llegase por otros caminos a la conclusión de que Jesús no existió jamás, o de que no murió en la cruz unos trescientos y pico años después de la fundación de Roma, me costaría horrores seguir yendo a Misa y seguir recitando el Credo. Y no pasaría las navidades en San Miguel de Salinas profesando y predicando la fe de la Iglesia sino -¿quien sabe?- quizá comprando compulsiva y alegremente en El Corte Inglés, o hablando en la radio del mito de Jesús, o esquiando en Suiza donde guardo la fortuna que amasé cuando lo de JP Morgan.
A lo que voy es a que entrañar una mentira es una locura y a que la obligación de todo ser humano -especialmente en Navidad- consiste en desentrañar todas las mentiras para acoger en el corazón la entrañable verdad. Por eso los intelectuales que asesoramos a la Conferencia Episcopal Española hemos propuesto la creación de una Comisión Navideña encargada de publicar cada año -en estas entrañables fechas- un Pregón coleccionable bajo el título La entrañable verdad. Me consta que la propuesta ha sido bien acogida y que, el año que viene, el primer Pregón coleccionable se titulará Ave verum.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Navidad filosófica.

Unos amables feligreses me han invitado a comer en su casa. Éramos unos veinte a la mesa y había ocho niños de entre uno y trece años. Andaba yo dándole vueltas a eso de hacerse como niños para entrar en el Reino de los Cielos y he procurado fijarme en ellos por ver si aprendía algo. 
Una vez más me ha asombrado comprobar que los niños -igual que los mayores- tienen voluntad propia y capacidad de expresarla clara y tenazmente, de aferrarse a ella y de organizar un escándalo si se les lleva la contraria. Aunque pueda parecer raro, resulta que también tienen inteligencia. 
El más pequeño de todos, por ejemplo, nada más entrar en el comedor ha señalado a la terraza y ha dicho algo así como "¿luglú?" dejando claro que su intención era salir allí. Como nadie le ha franqueado el paso, él mismo se ha dirigido a la puerta de cristal y, al comprobar que no podía abrirla, ha mirado a su abuelo con una mirada muy expresiva que venía a decir: como ves, querido abuelo, no puedo abrirla, pero tú si puedes. Y como su abuelo le ha dicho No, ahí fuera hace mucho frío, ha prorrumpido en ese tipo de llanto sonoro con el que los niños expresan su frustración y su juicio condenatorio acerca de la injusticia imperante en el mundo. Menos de un minuto después -sin embargo- estaba sentado en las rodillas de su abuelo y no parecía guardarle ningún rencor. De hecho no presentaba ya signo alguno de abatimiento. Al contrario, animado por sus primos, se esforzaba por quitarle las gafas. 
Los deseos, la inteligencia y el lenguaje de los adultos suelen ser más sofisticados. No hay nada malo en ello y no creo que la recomendación de hacernos como niños sea una invitación a comportarse o a razonar de un modo infantil. Lo que esperamos de Dios no es que nos abra una puerta -podemos hacerlo nosotros- sino que nos libre del dolor y de la muerte. Como es natural, cuando nos encontramos ante esas realidades nos enfadamos con Él. Tampoco creo que a Dios le sorprendan nuestro malestar y nuestras quejas. Justo entonces nos invita a sentarnos en su regazo aceptando que dependemos de Él: a hacernos como niños para entrar en el Reino. Jesús siempre fue el Niño de Dios, su hijito. Decimos que está sentado a la derecha del Padre pero a mí no me extrañaría nada que estuviera sentado sobre sus rodillas. 
He observado otra cosa. Dos primos de unos ocho o nueve años estaban jugando con una maquinita. Alguien ha dicho ¡A la mesa! y ellos han seguido jugando. La orden se ha repetido varias veces. Es bastante típico en las reuniones familiares: algunos dan órdenes -pueden ser órdenes contradictorias o confusas- otros obedecen sin rechistar, otros no se enteran, otros comentan las órdenes y contribuyen a aumentar la confusión... Finalmente la orden genérica se ha concretado: Fulanito y Menganito, dejad la maquinita y venid a la mesa. Los primos se han sentido interpelados y se puede decir que han obedecido aunque a su modo. Sin dejar la maquinita se han dirigido hacia la mesa. Se veía claramente que su atención seguía concentrada en la maquinita pero el vocativo Fulanito y Menganito, había conseguido que el imperativo los pusiera en marcha. Solo cuando se han sentado a la mesa y han observado las viandas han dejado la maquinita.
El amable Kant quería que nos rigiéramos por imperativos categóricos. Dios es más amable que Kant y, también, mucho más comprensivo y mucho menos categórico, incluso cuando emplea -como suele- el vocativo. Uno puede regirse durante toda su vida por imperativos categóricos y ser un tipo estupendo y no acabar de entrar en el Reino. 

sábado, 24 de diciembre de 2011

¡Gloria al Rey recién nacido!

Hark the herald angels sing
"Glory to the newborn King!
Peace on earth and mercy mild
God and sinners reconciled"
Joyful, all ye nations rise
Join the triumph of the skies
With the angelic host proclaim:
"Christ is born in Bethlehem"
Hark! The herald angels sing
"Glory to the newborn King!"

Christ by highest heav'n adored
Christ the everlasting Lord!
Late in time behold Him come
Offspring of a Virgin's womb
Veiled in flesh the Godhead see
Hail the incarnate Deity
Pleased as man with man to dwell
Jesus, our Emmanuel
Hark! The herald angels sing
"Glory to the newborn King!"

Hail the heav'n-born Prince of Peace!
Hail the Son of Righteousness!
Light and life to all He brings
Ris'n with healing in His wings
Mild He lays His glory by
Born that man no more may die
Born to raise the sons of earth
Born to give them second birth
Hark! The herald angels sing
"Glory to the newborn King!"




Verán ustedes, la cosa es tan simple como un misterio: Dios se ha humillado muchísimo para compartir nuestra humanidad. Para compartir su divinidad nosotros no necesitamos ponernos de puntillas ni estirarnos sino hacernos pequeñitos. ¿Cómo de pequeñitos?  Muy pequeñitos. ¿Así de pequeñitos? No: más aún. 
Así:
.

Que el Señor Dios Todopoderoso y Eterno y Amabilísimo
encarnado en las purísimas entrañas de Santa María
y nacido en un pesebre
entre simpáticos bichos
nos conceda a todos por la intercesión
de la reina de del Cielo
y de su amable Esposo
todas las bendiciones.

Feliz Navidad.


Adviento filosófico (Fin)

Por el diario de Melchor -documento generalmente fiable- sabemos que María y José llegaron a Jerusalén el 22 de diciembre a las 11:30. 
Consta por otras fuentes que el día 23, a la hora en que los hombres reciben las visitas de los ángeles, ambos estaban en la puerta de La Posada de David -que así se llamaba el único establecimiento hotelero de Belén- y el posadero les informaba de que no había sitio ni para ellos ni para el mismísimo rey Herodes en el absurdo e improbable caso de que Su Majestad pidiera alojamiento porque estaban en temporada alta, pero que poseía un establo fuera de la ciudad -a cosa de media legua- donde podrían alojarse. Se trataba, según explicó, de un sitio confortable donde solían refugiarse los pastores cuando era preciso. Deberían salir de Belén por la Puerta de la Fuente. No había pérdida. Allí tendrían que decirle al casero que iban de parte de Josué.
María y José le dieron las gracias. Pasaron por la Oficina del Censo y se censaron. 
A las 13:30 dos jóvenes esposos que parecían reyes de los antiguos salían de Belén hacia el establo de Josué. Como al día siguiente era sábado y los sábados había que dedicarlos al Señor no hicieron planes de visitar a los parientes ni nada. Si alguien se hubiera acercado a ellos cuando salían por la puerta de la fuente habría podido dar testimonio de que María iba cantando suavemente una especie de himno que empezaba así: Proclama mi alma la grandeza del Señor. Si alguien los hubiera seguido podría dar testimonio de que, a medio camino, José se puso a bailar delante de María. A Ella le dio la risa.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Adviento filosófico (XVI)

DEL DIARIO DE MELCHOR
22 de diciembre
6:00
Salimos de Bethel para Jerusalén. Gaspar dice que son siete leguas; Baltasar dice que ocho y media. Yo digo que ocho. José de Nazaret dice que conoce un atajo llamado Atajo de las Cinco Leguas. Nos fiamos de él.
6:30
Dejamos el Caminito de Jerusalén y tomamos el Atajo de las Cinco Leguas. Empieza a nevar. 
7:00
Hacemos una parada técnica para cubrir los camellos con mantas fenicias. 
7:30
Fin de la parada técnica.
9:30
Sigue nevando. Le pregunto a José que para cuando esperan el parto y me dice que, según las cuentas de su amable esposa, falta casi un mes. Me dice que les gustaría que naciera en Belén, como David. Le digo que su esposa parece una reina de las antiguas y sonríe y me dice que todavía no es reina pero que le falta poco. Voy a decirle que él mismo parece un rey de los antiguos, pero no se lo digo.
10:30
Fin del Atajo de las Cinco Leguas. Llegamos al Caminito de Jerusalén y José anuncia que falta una legua.
11:30
Llegamos a Jerusalén.
DEL DIARIO DE GASPAR
23 de diciembre.
La Señora de Nazaret me enseñó ayer un bello poema que comienza así: El Señor es mi pastor, nada me falta. Hoy se lo he recitado a Melchor y a Gaspar y les ha gustado mucho. Nos hemos comprometido a recitarlo cada día hasta que encontremos al Mesías.
24 de diciembre.
Por lo visto el amable Herodes está pasando unos días en Jerusalén. Mañana mismo iremos a verlo para preguntarle si sabe algo de la estrella que hemos visto y del Mesías.
25 de diciembre.
Nos hemos pasado el día haciendo cola para ver si nos recibía el amable Herodes pero, al parecer, ayer bebió más de la cuenta y hoy estaba indispuesto. Volveremos mañana.
26 de diciembre.
Hemos vuelto al palacio de Herodes y nada. Por lo visto está de mal humor y no quiere recibir a nadie.
27 de diciembre.
A las cuatro de la madrugada Herodes nos ha mandado llamar. Estaba excitadísimo y no paraba de echar broncas a todos y de decir que por qué no le habían informado antes de nuestra llegada. Cuando le hemos explicado el motivo de nuestro viaje se ha puesto muy furioso con su secretario y le ha roto en la cabeza un valioso jarrón griego. Luego se ha calmado un poco y nos ha ofrecido una copa de vino y nos ha dicho que va a nombrar una Comisión de Expertos para que estudien las profecías sobre el Mesías y que volvamos mañana.
28 de diciembre
La Comisión se ha reunido pero nada. Que volvamos mañana.
29 de diciembre
La Comisión dice que las profecías son confusas. Herodes dice que si no le dan una respuesta inmediatamente se va a enfurecer otra vez.
30 de diciembre.
Herodes ha irrumpido en la sala de la Comisión de Expertos y se ha impacientado tanto que ha empezado a romper jarrones valiosísimos. 
31 de diciembre
A Herodes le ha dado una apoplejía y está en la camita. Hoy no se ha reunido la Comisión porque es Sábado.
1 de enero.
Los de la Comisión han estado leyendo a Jeremías y nada. Que volvamos mañana.
2 de enero
Hemos estado de compras por Jerusalén. Melchor ha comprado un cofrecillo, yo he comprado incienso de Jerusalén y Baltasar ha comprado cuatro libras de mirra. 
3 de enero
Los de la Comisión dicen que en Belén pero que volvamos mañana porque Herodes quiere hablar con nosotros.
4 de enero
Herodes nos ha recibido muy amablemente. estaba sonriente y como un poco alelado. Nos ha dicho que en Belén y que volvamos mañana porque -insistía- quiere invitarnos a comer.
5 de enero
Mañana saldremos para Belén. 

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Adviento filosófico (XV)

El 21 de diciembre, a las seis de la mañana, María y José partieron hacia Betel no sin antes despedirse de los criados de Neftalí -que debían volver a Naín- y del amable Halevi.
No disponemos de documentos serios y fiables que permitan saber qué pasó durante el viaje, razón por la cual circulan miles de cuentos y de invenciones peregrinas de esas con las que la fantasía popular gusta de burlar el silencio discreto de la Historia Científica.
Sabemos, sí, que llegaron a Betel a las seis y media en punto de la tarde y que se alojaron en La Posada de Betel, un establecimiento limpio y confortable -aunque sencillo- donde les sirvieron una sopa de cebolla y unos almendrados.
Ese mismo día habían llegado a Betel tres sabios de Oriente llamados Melchor, Gaspar y Baltasar acompañados por un total de nueve criados. Ajo y Pimienta durmieron aquella noche en el establo con doce camellos.
Después de cenar, los criados se fueron a La Taberna de Betel, María se fue a la camita y José se quedó charlando con los amables sabios. Como el arameo de ellos era muy rudimentario se alegraron no poco al comprobar que José podía hablar fluidamente en griego y hablaron por los codos.
Contaron que habían visto una estrella nueva y que -después de investigar mucho- habían llegado a la conclusión de que se trataba de un augurio, más aún: estaban convencidos de que esa estrella señalaba el nacimiento del Mesías anunciado por los viejos profetas de Israel.
José escuchaba todas estas cosas muy admirado.
-¿Qué pensáis hacer -preguntó- cuando encontréis al Mesías?
-Al principio -empezó Melchor- nuestra motivación era simplemente científica...
El sabio miró a sus compañeros que asentían con la cabeza:
-Puramente científica -corroboró Gaspar.
-Lo que quieren decir mis colegas -terció Baltasar- es que esa fue nuestra primera motivación.
-Exacto -dijo Melchor-, una motivación puramente científica nos impulsó a emprender este viaje con la intención de tomar nota del fenómeno...
-Tomar nota de todo -dijo Gaspar-.
-Científicamente, claro -puntualizó Baltasar-. Pero luego nos hemos convencido de que todo esto es una locura...
-Y hemos llegado a la conclusión -siguió Gaspar- de que no basta con tomar nota para saber...
-De modo que cuando encontremos al Mesías...-empezó, Melchor-.
-Si es que lo encontramos -interrumpió Gaspar- porque la estrella hace tiempo que ya no nos dice nada...
Los tres sabios callaron y José miró a Baltasar:
-Si encontramos al Mesías lo adoraremos -dijo Baltasar-.
De nuevo callaron los tres y miraron a José como preguntando: ¿Crees que estamos locos?
-Yo creo -dijo José- que encontraréis al Mesías si lo buscáis porque, como decimos por aquí, "el que busca encuentra". 
Y dicho esto se levantó -los sabios hicieron lo mismo-, se inclinó profundamente ante ellos y se fue a la camita.
Los sabios volvieron a sentarse:
-Parece un hombre sabio -observó Melchor-.
-Mucho -asintió Gaspar-.
-Como los reyes antiguos -concluyó Baltasar-.

lunes, 19 de diciembre de 2011

El matrimonio y la siesta.

Ha dicho Rubalcaba que a Rajoy le parece bien que los homosexuales duerman la siesta pero no le parece  bien que se llame siesta. Me ha parecido que bromeaba, pero a lo mejor lo decía en serio. 

sábado, 17 de diciembre de 2011

Adviento filosófico (XIV)

La casa más grande y lujosa de Siquem pertenecía a un tipo que no tenía amigos en Siquem -porque era publicano- pero tenía muchísimos amigos en el resto del mundo. 
Sin ir más lejos Halevi -que así se llamaba- era íntimo amigo de Neftalí y de Salomé y los llamaba "hermanos". De modo que cuando aparecieron en su casa los criados de Neftalí diciendo que traían a unos amigos de Salomé y de Neftalí, el amable Halevi llamó a sus criados -que eran muchísimos- y les dijo: Visita de ángeles tenemos: procurad que nos les falte nada. 
Salomé y María fueron a la zona de las chicas mientras Halevi conducía a Simón y a José hacia unos divanes estilo Augusto. Entonces apareció Heracles, el joven criado griego que se ocupaba de lavar los pies a los invitados y se puso a lavarle los pies a Simón que se quedó dormido.
Cuando Heracles se acercó al diván de José, el amable nazareno empezó a hablar en griego y Heracles miró a Halevi como diciendo ¿Le contesto o le lavo los pies? y Halevi miró a su criado como diciendo cumple con tu deber y no abras la boca, y José le dijo Μίλα, Ηρακλής, quod est interpretatur: Amable Heracles, yo puedo lavarme los pies solito pero no puedo aprender griego -como es mi deseo- sin ayuda. Así que, por favor, mientras me lavo los pies, siéntate a mi lado y háblame de los rosados dedos de la Aurora o de lo que quieras. Y así fue como Heracles empezó a recitar esos versos griegos que más tarde José cantó para Jesús. Halevi se quedó dormido.
Mientras tanto María enseñaba a las chicas una receta fácil a base de almendras molidas con miga de pan, ajo, aceite, vinagre, sal, agüita y uvas de diciembre y les decía: sabed que esta crema tan rica y tan pobre era el plato preferido del rey David. Y así fue como todas las chicas de la casa de Halevi oyeron de labios de María esa historia del rey David que María guardaba en su corazón y que contaba como nadie. Y todas las chicas de la casa de Halevi se rieron mucho cuando María les explicó cómo danzaba David ante el Arca de la Alianza. Y todas coincidieron en que José parecía un rey de los antiguos. 
Con estas cosas se hizo de noche. Cuando se apagaron las luces en casa de Halevi llegaron a Siquem los tres demonios de Endor y hubo una helada terrible en toda la comarca. Pero en el huerto de Halevi -nadie ha sabido darle una explicación científica- florecieron tres iris.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Adviento filosófico (XIII)

Tres demonios salieron de Endor hacia Siquem el veinte de diciembre a eso de las diez de la mañana. No diré sus nombres porque dan miedo. Diré, sí, que eran capaces de seguir el rastro de un rododendro en flor y que su oficio consistía en matar a los niños no nacidos. 
A la hora en que los hombres se encuentran con los ángeles, los tres demonios vieron a José, a María y a los criados de Neftalí y se disfrazaron para acercarse a ellos. 
Uno se disfrazó de médico, otro de filósofo y otro de gobernador. El gobernador debía inspirar respeto a todos, el filósofo debía convencer a todos y el médico debía matar al niño no nacido. 
Pero, en esto, dos niños se unieron a María, a José y a los criados de Neftalí y se pusieron a comer a toda prisa algo así como un pastel de higos. Antes de que los demonios pudieran dar alcance al grupo, todos se habían esfumado detrás de una roca. 
El gobernador, el filósofo y el médico estuvieron un buen rato tratando de mover la roca o de buscar una rendija para colarse, pero nada. 
Cuando llegaron a Siquem ya era de noche.

Adviento filosófico (XII)



miércoles, 14 de diciembre de 2011

Adviento filosófico (XI)

Simón era el criado de mayor rango en la casa de Neftalí. Cabalgaba a lomos de una mula a la que llamaba Cleofás e iba contándole a José las cosas buenas y las cosas malas que le habían pasado en la vida. Y entre las cosas buenas que le habían pasado -decía- estaba el haber conocido a su esposa Salomé que, además de ser pacífica reunía todas las condiciones de la mujer fuerte.
Salomé iba lomos de un borrico al que llamaban Arami porque era un animal nobilísimo no solo por  su carácter sino, sobre todo, por su linaje ya que procedía de la tierra de Aram, en Mesopotamia y estaba emparentado con los mejores burros del país.
-A mí -le decía Salomé a María- lo del linaje delos burros me tiene sin cuidado. Pero prefiero viajar en burro a viajar en mula. Es más fácil subirse, es más fácil apearse y si te caes de un burro te caes menos que si te caes de una mula. 
¿Por qué estaba preocupado José? Pues José estaba preocupado porque el encuentro con Timeo y con su hijo -primero- y la parada en Naín -después- habían desbaratado un tanto sus planes de viaje. Entre Naín y Siquem había unas doce leguas que equivalían a no menos de nueve horitas de viaje sin parar a descansar.
Como ya eran las doce de la mañana -que es la hora más propicia para recibir noticias de los ángeles si quitamos las horas del sueño- José propuso que se detuvieran para descansar, para bendecir a Dios y para picar algo. A todos les pareció muy bien.
Salomé sacó unas tortas de higo, dieron gracias a Dios y no habían empezado a comerlas cuando hicieron acto de presencia un niño y una niña de unos seis años -notablemente parecidos aunque la niña era rubia y el niño era moreno y se diría que tuvieran los ojos cambiados porque los de la niña eran negros y los del niño azules- que saludaron así: Paz a vosotros, amables caminantes. Y, sin decir nada más, se acercaron a María. La niña besó la mano derecha de María y se sentó a la derecha de María, el niño besó su mano izquierda y sentó a su izquierda y, como para romper el hielo o la admiración que su aparición había producido en todos, dijeron al unísono: Tenemos hambre. 
José se levantó de un salto, partió sus torta de higos en dos trozos y le entregó uno a la niña y otro al niño: Paz a vosotros, hambrientos caminantes. 
Entonces la niña dio un bocado a su pastel de higos y -con la boca llena- dijo:
-Vais a Siquem. ¿no es así?
Estaban todos mirando a la niña cuando el niño dio un bocado a su pastel de higos y habló diciendo:
-Podríamos mostraros una caminito más corto.
Estaban todos mirando al niño cuando la niña dio un bocado a su pastel y puntualizó:
-Unas tres leguas más corto.
Y, cada vez que uno hablaba, todos lo miraban como embobados y, entonces, el otro le daba un bocado a su pastel y decía algo más.
-De todas formas -dijo el niño- convendría que, en vez de mirarnos, fuerais comiéndoos vuestros pasteles.
-Excelente pastel, por cierto -dijo la niña-.
-De higos -puntualizó el niño.
Y así, de tres bocados, se zamparon sus pasteles. Acto seguido se levantaron y dijeron al unísono: Ya no  tenemos hambre. Tendieron sus manos a María y todos se pusieron de pie y siguieron a los niños que iban de la mano de María hacia un peñasco. Lo rodearon y enfilaron un senderito empinado y serpenteante que no venía en los mapas. En cuanto pusieron los pies en ese sendero, a todos -incluso a los animales- se les pasó el cansancio y hasta el tiempo se les pasó volando.
Lo más raro -como luego comentaron admirados Salomé y Simón- era que no parecía invierno sino primavera por aquel camino en el que, de hecho, florecían los iris.
Sea de ello lo que fuere, el caso es que, a las cuatro de la tarde en punto, los niños se detuvieron, besaron las manos de María y dijeron señalando hacia adelante: Id en paz, amables viajeros y, por favor, no miréis atrás. 
Todos miraron hacia donde señalaban los niños y vieron que allí estaba Siquem.
Cuando bajaron los ojos para agradecer a los niños su amabilidad, los niños se había esfumado. Echaron a andar y nadie miró atrás.
Simón -que a veces hablaba igual que Neftalí- iba diciendo:
-¡Mira tú qué cosas! ¡Mira tú qué cosas!
Y Salomé le dijo:
-¿Te has dado cuenta de que allá atrás, por el camino, parecía primavera?
-Si -le respondió  Neftalí- pero tú no mires, mujer. 
A las cuatro y media en punto del veinte de diciembre entraron en Siquem.
Carecen de fundamento las historias que se han contado sobre la mala acogida que les dispensaron los siquemitas. Consta, por el contrario, que, cuando los criados volvieron a Naim alabaron a los siquemitas diciendo: Fueron tan hospitalarios con nosotros que no parecían samaritanos. Más aún: parecían galileos. 

Adviento filosófico (X)

Eran las nueve en punto de la mañana del 20 de diciembre cuando se encontraron en la plaza de Naim con los jóvenes esposos en cuya casa se habían alojado esa misma noche Timeo y su hijo. Él se llamaba Neftalí y era comerciante de higos; pero no un comerciante cualquiera sino un próspero comerciante que a pesar de su juventud poseía ya una caravana de ocho camellos, a más de diez criados, con los que hacía la ruta de Cesaréa por la Vía Maris. De hecho se estaba despidiendo de su esposa, Sara, y se disponía a partir para Cesaréa cuando a uno de los camellos se le rompió la cincha cayendo -con gran estrépito- su cargamento al suelo. La gente del pueblo se había congregado en la plaza para curiosear, para opinar y para dar consejos tontos a Neftalí.
Uno decía: 
-Claro, cargan a los camellos de cualquier manera y pasa lo que pasa.
Otro:
-Si no engrasas las cinchas ellas mismas se resecan y pasa lo que pasa.
Otro:
-Querido Neftalí, la cincha, como ves, se ha roto. Deberías cambiarla por otra.
Entonces José se abrió paso entre los curiosos y se ofreció a reparar la cincha en doce minutos, cosa que provocó grandes risas y más de un comentario burlón. Cuando terminaron de reírse ya habían pasado tres minutos. José cogió la cincha y pidió que le prestaran un yunque y un martillo. Lo condujeron a la casa del herrero que estaba a cinco minutos de allí. Cuando el herrero se enteró de lo que pasaba y accedió a prestar sus herramientas ya habían pasado cuatro minutos. Entonces José sacó de su alforja dos grapas que había inventado él mismo y pim-pan; pim-pan; pim-pan; pim-pan, con cuatro martillazos bien dados dejó grapada la cincha. Como le sobraban treinta segundos, antes de entregarle la cincha a Neftalí le dio las gracias al hererro con estas palabras:
-Gracias hermano. La paz contigo.
Entre tanto María se había quedado en la plaza charlando con Sara y, claro, se hicieron amigas y se contaron sus vidas a toda prisa. Cuando Neftalí volvió con José a la plaza, su esposa le dijo:
-Querido Neftalí; estos amigos van a Belén y no les conviene demorarse más. Le he dicho a María que podrían unirse a vuestra caravana pero tienen prisa. Lo mejor será que dos de nuestros criados los acompañen hasta Siquem. 
Neftalí, que no paraba de darle vueltas a la cincha, muy asombrado por el invento de las grapas, y de decir mira tú qué cosas, mira tú qué cosas, se limitó a responder:
-Claro, querida, lo que tú digas... ¡mira tú qué cosas! 
A las nueve y media de la mañana se despidieron todos deseándose las más variadas y amables bendiciones. Timeo y su hijo tomaron el camino del Jordán, hacia el sureste. Neftalí partió hacia Cesaréa, al suroeste. María y José, con los criados de Sara, tomaron el áspero camino de Siquem, hacia el sur, que era el más cortito. 
¿Lloraron mucho al despedirse? Pues no, no lloraron nada. A decir verdad, cada uno siguió su camino y todos iban de lo más contentos.

martes, 13 de diciembre de 2011

Adviento filosófico (IX)

-¿Sabes que tienes unos ojos muy bonitos? -dijo María. Y añadió: Son azules.
Bartimeo sabía perfectamente que el azul era uno de los colores del cielo pero ni sabía que sus ojos eran azules -porque nadie se lo había dicho nunca- ni sabía que pudieran tener algún tipo de utilidad o belleza. Muy contento preguntó:
-Y los tuyos ¿son bonitos? ¿De qué color son tus ojos?
María se echó a reír y su risa dio aún más contento a Bartimeo.
-Si mis ojos son bonitos o no, lo juzgarás tú cuando los veas. Te diré que son del color de las noches más oscuras. 
Bartimeo, entonces, empezó a hablar sin parar. Dijo su nombre y el de su padre y explicó que su padre ya no rezaba porque pensaba que Dios no hacía más que castigarlo por sus pecados porque eso era lo que decían todos en Jericó, pero que él mismo sí que rezaba y que le gustaba oír las profecías que hablaban del Mesías y que, a veces, había soñado que se encontraba con el Mesías y que empezaba a gritar: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mi. Y luego preguntó:
-¿Cómo te llamas?
Y cuando María le dijo que se llamaba María y que su esposo se llamaba José y que estaba esperando a un niño al que pensaban poner por nombre Jesús, Bartimeo pidió permiso para poner su oreja izquierda sobre el abultado vientre de María. Ella, claro, le dio permiso. Bartimeo puso su oreja izquierda sobre el vientre de María y, al cabo de un ratito dijo:
-No dice nada. Creo que está dormido.
María peinó con sus dedos -que eran muy suaves- los cabellos -muy largos y muy limpios- de Bartimeo y le dijo en voz bajita: Reza todos los días esa oración tan bonita "Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí". Rézala todos los días hasta que te encuentres con Él. 
-¿Crees que será como en mi sueño? -preguntó Bartimeo. Y añadió, bizqueando: ¿Crees que me encontraré con Él?
-Sí -respondió María-. Lo encontrarás en Jericó.
José y Timeo se levantaron en ese preciso instante y se acercaron a ellos. Los seis -contando a Ajo y a Pmienta- echaron a andar hacia Naín y cuando estaban llegando encontraron un letrero en el que ponía: Naín, todo recto. Endor a la derecha. Y siguieron, todo recto, caminito de Naín.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Adviento filosófico (VIII)

Como ya adelanté, lo primero que le dijo María a Bartimeo fue esto: ¿Sabes que tienes unos ojos muy bonitos? Son azules.
¿Qué más le dijo? Eso no lo contaré hoy. Hoy voy a contar lo que José le dijo a Timeo. 
¿Tengo que recordar que estaban ambos sentados junto al camino, comiendo almendras garrapiñadas, en silencio y contemplando como embobados a María que charlaba animadamente con Bartimeo? Pues ya lo he recordado.
Al cabo de un rato José -sin dejar de mirar a María- dijo en voz bajita: ¿Ves qué fácil es rezar? Te callas, la miras y empiezas a oír cosas de ángeles. 
Timeo -que tampoco dejó de mirar a María- preguntó en voz muy bajita: ¿Quienes sois? 
-Me llamo José -dijo José sin apartar sus ojos de María-. Ella es mi esposa, María. Tengo que decirte dos cosas pero, claro, primero he decirte una y luego la otra porque nadie puede decir dos cosas a la vez y porque solamente si crees la primera tendrá sentido que te diga la segunda. Por cierto, ¿cómo te llamas?
-Timeo -dijo Timeo- me llamo. Ardo en deseos de oír esa primera cosa. 
-Pues bien -siguió José-, lo primero que quiero decirte es que estás más cerca de Dios de lo que crees y muchísimo más cerca que los de Jericó e infinitamente más cerca que los de Endor. De hecho, mirando a mi esposa como lo estás haciendo estás contemplando el lugar exacto donde Él se oculta. ¿Crees esto?
-Ardo en deseos de creerlo y, la verdad, no me extrañaría nada que fuera como tú lo dices. Aunque no entiendo que los de Endor estén más lejos de Dios que los de Jericó estando yo cerca de Dios y mucho más cerca de Endor que de Jericó.
-Muy bien -dijo José-. Veo que eres lógico y sencillo. Ahora te diré que no debes ir a Endor por nada del mundo sino volver a Jericó y dejarte de brujas. Cuando te reúnas con tus padres verás a Dios. Tu hijo verá a Dios antes de morir y se alegrará muchísimo y, cuando se reúna contigo no solamente su oído será mejor que el tuyo sino que también su vista será mucho mejor que la tuya. ¿Me has entendido? 
-Lo de que tengo que volverme a Jericó sin pasar por Endor -dijo Timeo- lo he entendido y lo haré. También he entendido lo de las brujas y lo del mal olor de Endor. Pero lo demás -la verdad- no acabo de entenderlo.
Así hablaron José y Timeo, sentados al borde del camino, sin dejar de mirar a María y comiendo almendras garrapiñadas.
Justo cuando José terminó de hablar, Timeo echó mano a la bolsa de almendras garrapiñadas y hallóla vacía. Entonces apartó la vista de María y miró a José. José miró a Timeo y observó que sus ojos eran azules y que ya no había en ellos lágrimas sino un brillo que competía con el de su radiante sonrisa. Y se atrevió a preguntarle: ¿Estás contento?
A lo que Timeo respondió: ¡Oh, sí! ¡Gracias!
Y dicen algunos textos viejos que José respondió: De nada.
Pero los textos más fiables dicen que lo que dijo José fue: Bendito sea Dios.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Adviento filosófico (VII)

A medio camino entre Nazaret y Naín José se acercó a Timeo que estaba llorando y le dijo: No llores. Y se lo dijo tan amablemente que Timeo empezó a contarle su vida a José y le contó que ya no rezaba nunca porque su único hijo había nacido ciego y su esposa había muerto y en Jericó le decían que todo eso eran castigos de Dios. Y también le contó que pensaba ir a la consulta de una famosa bruja de Endor porque le habían dicho que esa bruja podía devolver la vista a los ciegos. 
José escuchaba a Timeo en silencio y Timeo hablaba y hablaba. Y ni siquiera dejó de hablar ni de llorar cuando José le ofreció unas almendras garrapiñadas -que Timeo aceptó- ni cuando José le pasó un brazo por los hombros y lo condujo suavemente hacia el borde del camino donde ambos se sentaron. Entonces José -señalando a María y a Bartimeo- le dijo a Timeo: Mira.
Y Timeo vio que María se había arrodillado junto a Bartimeo y que los dos charlaban animadamente y que María tenía unos ojos muy bonitos y una mirada muy alegre y muy profunda. Y se quedó como embobado mirándola. Y entonces sí que dejó de llorar y de hablar.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Adviento filosófico (VI).

El primero que se ha acercado a comulgar hoy en San Miguel ha sido una especie de gigante barbudo vestido con un chándal mugriento.
-El Cuerpo de Cristo- he dicho presentando ante él la Hostia.
-¡Gracias a Dios! ¡Amén! -ha gritado con acento rumano antes de comulgar, reverentemente, en la boca.
Cuando el gigante se ha retirado del comulgatorio los demás comulgantes se han acercado tímidamente al comulgatorio para comulgar reverentemente. Y como nadie cantaba -a pesar de que había un coro- he interrumpido el rito de la Comunión para hacer una monición improvisada:
-Estamos en el tercer domingo de Adviento y sería hermoso cantar algo. Un villancico, por ejemplo.
-¿Cantamos el Tú has venido a la orilla? -ha preguntado una señora de las del coro.
-No concibo un villancico más apropiado para el tercer domingo de Adviento -he respondido antes de reanudar el rito de la Comunión.
Lo demás ha transcurrido como de costumbre: el coro cantando Tú has venido a la orilla y los amables feligreses comulgando reverentemente.
Al terminar la Misa he salido a la puerta vestido de rosa para despedirme de los amables feligreses y allí, en la puerta, estaba el gigante pidiendo limosnas. Iba yo a darle la bienvenida estrechando su mano cuando ha empezado él a lanzar un discurso muy hermoso sobre la justicia social. Iba yo a aplaudir cuando el gigante ha cometido el error de pronunciar la palabra "racistas". Y no le he dejado seguir. Me he puesto todo lo serio que puede ponerse un cura vestido de rosa:
-Aquí, en san Miguel -le he dicho- solamente hay dos racistas. A uno lo conozco bien y no le permito entrar en esta iglesia. Si usted fuera el otro racista de San Miguel tardaría yo poquísimo en echarlo a usted a patadas de aquí. ¿Me ha entendido?
Su rostro se ha dulcificado un tanto y he aprovechado para `preguntarle:
-¿De dónde eres?
Y me ha mentido públicamente. me ha dicho que nació en Grecia. Y como le he preguntado el significado de algunas palabras griegas y no ha sabido responderme ha tratado de ocultar su mentira con otra y me ha dicho que vino a España con cinco años y que ha olvidado el griego. Me lo ha dicho con tal acento rumano que yo mismo he mentido públicamente y le he dicho que nací en Oklahoma y que vine a España a los cinco años y que no tengo acento extranjero aunque los de aquí piensen que soy argentino.
Su rostro se ha dulcificado muchísimo y ha confesado que lo que deseaba era dormir bajo techo. Y entonces me he puesto más serio que nunca para decirle que debía haber empezado por ahí y que comulgar sin haber recibido el santo bautismo o estando en pecado mortal es un sacrilegio. 
Parecía perplejo pero aún tenía ganas de bromear. Cuando le he ofrecido dormir bajo mi techo y le he preguntado que si traía equipaje ha señalado hacia una bicicleta con un remolque atestado de objetos y se ha atrevido a calificar la bici como un vehículo de puta madre. Y ya no he podido contenerme más y mi ira se ha encendido y le he dicho que nunca, jamás debería decir palabrotas delante de las señoras -porque estaban allí doña Gloria y doña Carmen-. Y luego le he dicho: espérame aquí hasta que yo quiera venir para abrirte las puertas de mi casa y medita entre tanto. Estás hablando con un sacerdote católico.
Su cara se ha dulcificado muchísimo.
Ahora voy a buscarlo. Voy a pedirle la documentación. Si no tiene documentación le pediré que me acompañe a la policía antes de franquearle la entrada a mi casa. Porque los pobres entran en mi casa facilísimamente, pero cuando uno me dice que es griego y ni siquiera sabe lo que significa αδελφός, no lo meto bajo mi techo sin pasar antes por la policía.

Adviento filosófico (V)

No pienso contar otra vez que Timeo y su hijo habían salido de Jericó y se dirigían a Endor porque les habían dicho que allí había una bruja capaz de devolver la vista a los ciegos. Lo que sí diré es que cuando pasaron por Jezrael y encontraron el cruce de caminos en el que pone "a la derecha Endor, a la izquierda Naim" el ciego Bartimeo le dijo a su padre: "Padre, hasta aquí me he dejado guiar por tus ojos. Permite que ahora ambos nos guiemos por mi olfato. Tú dices lo que lees en el cartel y sé que no me engañas. Pero yo te digo que de la parte de Endor viene una peste hediondísima mientras que por el caminito de Naim llega un perfume muy fresco, como de azalea o de rododendro en flor.
Y así fue como ambos tomaron el caminito de Naim. Y cuando llegaron allí Timeo le dijo al niño: "Hijo mío, nos hemos desviado mucho de nuestra ruta y no hemos encontrado ni rododendros ni azaleas ni flor alguna. Y no es de extrañar porque estamos en diciembre. Así que, por favor, deja que tu padre te guíe con su experiencia hacia Endor y no alarguemos más nuestro viaje".
Como ya era tarde buscaron alojamiento en Naim y lo hallaron en la casa de unos jóvenes y amables esposos que no tenían hijos porque acababan de casarse y no les había dado tiempo de tener hijos aunque aseguraban que les gustaría tener muchos. Quizá otro día cuente las conversaciones que tuvieron los cuatro. Ahora hay que seguir con la historia y contar que, a las seis en punto de la mañana del 20 de diciembre se levantaron para seguir camino hacia Endor. Pero, en cuanto salieron a la calle, el niño empezó a gritar: "¡Padre, padre! ¡Por el caminito de Nazaret! ¡Huele a rododendro! 
Y el pobre Timeo casi se echó a llorar porque estaba muy cansado del viaje y empezaba a pensar que su hijo se había vuelto loco con el frío del invierno, o por su deseo de ver o por otra causa. Pero no quiso contristarlo y solamente pudo murmurar: Como quieras, hijo mío. 
Y así fue como ambos salieron de Naim a las seis de la mañana del 20 de diciembre por el caminito de Nazaret. Anduvieron cosa de una legua en silencio. Justo entonces oyeron unas voces juveniles que decían palabras en griego.

Lo demás ya lo saben ustedes. Ya saben que se encontraron con María y con José a medio camino entre Nazaret y Naim. Ya saben que el niño dijo: juraría que, muy cerca de aquí, hay un rododendro en flor. Y también saben que el pobre Timeo -que no había reparado en las mejillas de María- se impacientó un poco con su hijo y le dijo que se callara y que no molestara a los señores y que no siguiera diciendo tonterías. 
Lo que no saben ustedes es que el niño soltó la mano de su padre y corrió hacia la Pimienta y se puso de rodillas y abrazó la pata delantera derecha de la Pimienta y dijo unas palabras muy raras: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.
María y José comprendieron que era un niño muy espabilado y les cayó muy bien. Timeo se echó a llorar y, mientras José se acercaba a Timeo para decirle unas palabras al oído, María se apeó de la Pimienta y se arrodilló junto a Bartimeo y empezó a decirle cosas que contaré otro día. Aunque puedo adelantar que lo primero que le dijo fue esto: ¿Sabes, Timeo Bartimeo, que tienes unos ojos muy bonitos? Son azules.

Adviento filosófico (IV)

Recorrieron cosa de una legua repasando el vocabulario griego porque, aunque no lo he dicho antes, María y José se habían propuesto aprender siete palabras griegas cada semana. María preguntaba:
- ¿A qué llaman los griegos ἐπιστήμη ?
José lo explicaba muy bien y su amable esposa le decía:
-Lo has explicado muy bien. Ahora te toca a ti preguntar.
Entonces José preguntaba: 
-¿Cómo te llamó aquel ángel?
Y a ella se le encendían las mejillas de tal modo que parecía un rododendro en flor:
-κεχαριτωμένη -decía. 
Y cuando María decía κεχαριτωμένη había que sujetar a la Pimienta porque -aunque no entendía el griego- se alegraba mucho cuando María pronunciaba esa palabra y echaba a trotar como si hubiera un ángel amable en el camino.
Y fue justo entonces -a eso de una legua de Nazaret- cuando se encontraron con un hombre que llevaba de la mano a su hijo. Y se veía que el niño era ciego y muy espabilado. Y el padre se presentó diciendo:
-Soy Timeo, de Jericó.
Y el niño se presentó diciendo:
-Soy Timeo Bartimeo, de Jericó y, aunque estoy ciego y estamos en diciembre, juraría que, muy cerca de aquí, hay un rododendro en flor.
Y su padre le dijo: 
-Cállate, niño. No molestes a estos señores con esas tonterías de los rododendros.
Lo decía porque no se había fijado en las mejillas de la señora.
***
Otro día contaré cómo María y José se hicieron amigos de Timeo y de Timeo Bartimeo que venían de Jericó e iban a Endor para visitar a una bruja porque les habían dicho que esa bruja hacía ver a los ciegos. Y cuando lo cuente, comprenderán ustedes lo que ahora les parece incomprensible. Porque ustedes se están preguntando: ¿Cómo es posible que unos que vienen de Jericó y van a Endor se encuentren a medio camino entre Nazaret y Naim con unos que viene de Nazaret? 


Yo sé que ustedes son muy listos. Me da pena que sean tan impacientes. Con gente impaciente es prácticamente imposible vivir un Adviento filosófico.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Adviento filosófico (III)

Nicolás estiró el cuello, sacó pecho, lanzó su quiquiriquí y volvió a arrebujarse entre las pajas del gallinero. Eran las cinco de la madrugada del veinte de diciembre y aún no había salido el sol, razón por la cual los vecinos de Nazaret estaban tan panchos en sus camitas. 
El carpintero de la localidad, un joven llamado José que medía un metro y ochenta centímetros de la cabeza a los pies y poseía una formidable musculatura aunque jamás había ido al gimnasio, saltó de la cama, bendijo al Dios Altísimo, se dirigió al establo, sacó a Pimienta y a Ajo los ató en el huertecillo que había ante su casa, ordeñó a una cabra que estaba medio dormida y preparó el desayuno. 
Estaba poniendo un poco de miel en unas hojas de lechuga cuando María -su amable esposa- se acercó a él silenciosamente y le hizo cosquillas en los costados. No sabemos si fue por eso o fue por otra causa. Lo cierto es que José -sin soltar la cuchara con la que estaba poniéndole la miel a la lechuga- se dio la vuelta, tomó a María entre sus brazos, la levantó como si fuera una pluma y aplicó su oreja izquierda al abultado vientre de su amable esposa. Ella entonces dejó de reírse y miró atentamente a su esposo como queriendo adivinar en sus ojos azules lo que estaba oyendo. 
-¿Qué dice el Niño?- preguntó María. 
Aunque no lo he contado, resulta que María sabía perfectamente que el ser vivo que llevaba en su vientre era varón porque se lo había dicho un ángel. Y aunque el ángel -Gabriel, por más señas- le había dicho que debían ponerle por nombre Jesús, cuando María y José hablaban de Él nunca lo llamaban Jesús; decían siempre el Niño.
-Dice que tiene hambre- respondió José. Y añadió: Creo que va a ser más alto que yo.
Tampoco esto lo he contado. Lo cuento ahora. Resulta que José tenía un oído finísimo. Los de la Casa de David habían heredado del rey algo así como un talento musical. Pero el oído de José no era fino solamente para la música: poseía el don de entender perfectamente el lenguaje de los niños -incluso de los no nacidos-.
-No me extraña que tenga hambre -dijo María- porque yo misma me comería todas esas lechugas con miel. 
A las seis en punto los rosados dedos de la Aurora le recordaron a Nicolás que debía lanzar su tercer quiquiriquí. María le dio un abrazo a la vecina que iba a encargarse del huerto y de los animalitos en su ausencia y -con la ayuda de José-  subió a los lomos de Pimienta. José tenía ganas de estirar las piernas. Con la mano derecha tomó el ronzal de Ajo y con la izquierda el de Pimienta. 
Salieron de Nazaret por el caminito de Naím, hacia el Sur y no pudieron dejar de advertir un hecho insólito. A su izquierda -por la parte del Levante- el Tabor estaba nevado y los dedos de la Aurora habían puesto en la cumbre como unas rosas.

El Padre Lucas.

El Padre Lucas fue cura de San Miguel de Salinas hasta hace cosa de tres años. Antes de ordenarse sacerdote trabajó para la NASA en el Silicon Valley y ahora se dedica a equipar las parroquias con todo tipo de inventos modernos. 
Por ejemplo, aquí ya no pasamos el típico cestillo para la colecta. El Padre Lucas inventó una especie de aspiradora de euros que chupa las ofrendas de los fieles y clasifica automáticamente los billetes y las monedas, hace la suma y publica el montante en una cartelera electrónica. Cuando un fiel pretende colar de matute un billete falso o una moneda de Franco la aspiradora escupe el donativo y en la cartelera electrónica aparece la interjección ¡Ejem! Si la colecta es menor que la del año anterior en el mismo domingo, de nuevo aparece el ¡Ejem! en la pantalla electrónica y se pasa la aspiradora otra vez. Si la colecta es mayor, en la pantalla aparece un ¡Aleluya! o cualquier otra expresión de religioso júbilo preseleccionada. 
Por supuesto la casa parroquial posee un FERMAX, portero automático dotado de una cámara que permite saber si el que llama a tu puerta diciendo que es tu vecino Corrina, es quien dice ser.
Pero lo más novedoso es el dispositivo de control remoto gracias al cual -con mi Nokia XpressMusic y desde cualquier punto del planeta donde haya cobertura de Movistar- puedo hacer que las campanas inicien un alegre volteo, llamen a orar por un fiel difunto o anuncien, por ejemplo, que es la hora del Ángelus. 
Hoy he llamado por teléfono al Padre Lucas para que me explicase el funcionamiento del ingenioso sistema cosa que ha hecho amable, clara y brevemente. Entonces le he dicho:
-Hace unas semanas, a eso de la media noche, las campanas empezaron a voltear y debo confesarle que pensé: "Ya está el Padre Lucas jugando con las campanas". ¿Tuvo usted algo que ver en ello?
Me ha parecido que tosía un poco antes de cambiar de tema. Por si acaso he cambiado las claves de acceso al sistema. 
Como verán ustedes, repicar y salir en la procesión es ya algo facilísimo. Basta con que la procesión pase por algún punto del planeta donde haya cobertura de Movistar.

Perplejo estoy.

Don Notodoesbueno -amable y asiduo comentarista de este blog- me ha mandado un enlacito a InfoCatólica. Al parecer la Congregación para el Culto divino va a crear una comisión "para vigilar la construcción de las nuevas iglesias". 
A mí lo de la vigilancia me parece estupendo, sobre todo en Adviento. Lo que no entiendo es esa inquietud que manifiestan algunos cuando entran en una iglesia que, en su opinión, no parece una iglesia. Porque yo me pregunto: ¿A qué tiene que parecerse una iglesia? ¿Tienen que parecerse las iglesias a las catedrales góticas que no parecían iglesias? ¿Tienen que parecerse a las basílicas romanas que no parecían iglesias? ¿Qué debe hacer un arquitecto para hacer una iglesia que parezca una iglesia?
Para empezar diré que las iglesias nuevas no suelen parecer iglesias. Las catacumbas -sin ir más lejos- parecían cementerios y eran cementerios. Cuando empezaron a parecer iglesias se convirtieron en museos atractivos para los turistas. 
Vayamos más lejos: el Cenáculo no parecía una iglesia. Vayamos más lejos aún: el Templo de Jerusalén que inspiró -por ejemplo- a los constructores de El Escorial no parecía una iglesia y -para no ir tan lejos- El Escorial se parece más al Templo de Jerusalén que a una iglesia. 
Dejémonos de tonterías y de si parece o no parece iglesia una iglesia. Porque no se trata de que las iglesias nuevas parezcan iglesias viejas o antiguas. Y ni siquiera se trata de que las iglesias sean muy confortables -mil veces sean malditos los ventiladores que afean durante todo el año las venerables iglesias de Alicante-.
La Iglesia Católica convoca a sus hijos en Zambia, en Nueva York, en Pamplona y en San Miguel de Salinas.  Lo que en San Miguel de Salinas reconocemos como iglesia parroquial a los de Zambia les parecería una ruina y a los de Nueva York una atracción turística.
Antes de terminar diré que ayer estuve con mi madre en la amable catedral de Madrid y eché dos dólares en el cepillo de la entrada -uno por mi madre y otro mí- obedeciendo las instrucciones. Mi amable madre -que nació y creció justo enfrente de la catedral -allí, donde el Anciano Rey de los Vinos- y que ha vivido siempre en Madrid, no reconoció la iglesia hasta que vio la imagen de la Almudena.
No seré yo quien niegue que la catedral de Madrid reúne todos los tópicos que identifican a la Iglesia Católica -capillitas incluidas- y que la hacen tan atractiva para los turistas. 
Pero declaro que me haré protestante si los amables comisionados ponen como ejemplo de iglesia, por ejemplo, la Catedral de Madrid. 

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Adviento filosófico (II)

Velar, mantener las lámparas encendidas -no las eléctricas sino las del pensamiento- y todo eso puede parecerles aburrido e innecesario a los progresistas. Ellos están convencidos de que el progreso es algo tan impepinable como el sol. Dicen que la libertad nos hará veraces y que la tierra es del viento no porque lo hayan pensado sino porque lo creen a pie juntillas; quizá lo hayan leído en algún sitio y les parece poético. 
Como la inexistencia de Dios se les antoja altamente probable nos invitan a no preocuparnos por esa minucia y a disfrutar de la vida. Como la naturaleza humana de un embrión humano y vivo se les antoja dudosa concluyen que destrozarlo y tirarlo a la basura es un derecho humano. 
Dios es ya solamente una hipótesis innecesaria que nadie considera. Entre los derechos humanos se encuentra ya el derecho -impepinable- de la mujer a interrumpir su embarazo. Así progresa el progresismo impepinable, como un Adviento de la Locura.
Pero, de pronto, ¡zas!: un bebé superviviente a Herodes el Grande y al mismísimo Pilatos -que fueron progresistas en sus tiempos y disfrutaban de la vida y se lavaban las manos- nos despierta, nos sacude, y nos dice que el progresismo tiene los días contados porque el mundo le pertenece a Él y lo heredarán los sufridos:  los que soportan con paciencia a los progresistas. Los humildes, vaya.

martes, 6 de diciembre de 2011

Adviento filosófico.


Si el inventor de la palabra filosofía fue Heráclito o fue Pitágoras yo no lo sé. Lo cierto es que la palabra tiene solera y que -aunque no es tan vieja como el amor y la sabiduría- es muy probable que signifique algo tan antiguo como el hombre o como el amor a la sabiduría. 
Si hemos de hacer caso al Génesis, cuando el diablo tuvo que tentar a dos titanes recién salidos de las manos de Dios y desprovistos de concupiscencia no fue tan tonto como para poner ante ellos una manzana -en el Paraíso había frutas más apetecibles- sino que puso ante ellos una filosofía muy concreta: esa que ama la sabiduría más que a Dios. 
Tuvieron que pasar siglos para que Sócrates, Platón y Aristóteles -sin ir más lejos- reconocieran que la sabiduría es un atributo divino y que toda la sabiduría humana será, en el mejor de los casos, amor o afición a la sabiduría. Pero claro, ya era tarde para remediar el error de los primeros filósofos -esos titanes recién salidos de las manos de Dios- filosofando. 
La sabiduría de Dios encontró entonces el más filosófico modo de salvar a los hombres: presentarse ante nosotros como un Niño que suplica -humildemente- adoración rendida.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Antes de felicitarnos el 2012

Razones para creer.

El día de san Nicolás cumpliré -si Dios quiere- 51 años. Si hubiera visto esto -unas religiosas que se comportan como si fueran niñas- cuando yo era un niño, la verdad, me habría costado horrores seguir creyendo. Me habría parecido un escándalo. Gracias a Dios, aunque yo he madurado muchísimo y sé decir "hermenéutica",  las religiosas siguen comportándose como niñas. Con esas rarezas las religiosas siguen evangelizando a los niños y dan a los viejos -y a las viejas- razones para creer.