La Encarnación del Hijo de Dios muestra que, de verdad, Dios encuentra deliciosa la compañía de los hombres. Este misterio habla muy bien de Dios y de nosotros. Quien lo medite no podrá dejar de asombrarse y empezará a mirar al cielo y a la tierra de otro modo. Los más pasmados son los ángeles. Pero, mientras los demonios se pasman ante lo que consideran una debilidad de Dios, los ángeles buenos se pasman al comprobar la grandeza de Dios que ha creado a un Hombre digno de ser adorado.
La Visitación de María a su prima santa Isabel da para escribir un tratado de cómo hacer y recibir vistas. Quien hace la visita lleva consigo una alegría espiritual y contagiosa que se nota hasta en su manera de saludar; llega, además, para echar una mano. Quien recibe la visita sabe apreciar el misterio de gozo que hay en ese encuentro. Las amables primas se abrazan y, sin más preámbulos, se ponen a cantar y a contarse cosas ante la envidia del pobre Zacarías a quien se le ha dicho que, por muy sacerdote que sea, lo mejor es que se calle. Y allí está Zacarías calladito y muy contento; escuchando y aprendiendo a rezar avemarías por dentro.
¡Oh, la Navidad! Los ángeles siempre cantan pero en esa noche -que con razón llamamos "santa"- sus cantos fueron oídos en la tierra -cosa que rarísima vez pasa- por algunos pastores -que es como decir por unos tipos escasísimamente instruidos en las Bellas Artes-. Si hubieran sido tipos postmodernos habrían publicado muchos libros comentando todos los pormenores del Gloria in excelsis Deo. Jamás reconocerían que oyeron. Jurarían que habían escuchado, para que quedase claro que son tipos que escuchan y no vulgo que oye. Y nos habrían arruinado la Navidad. Hablarían de la Navidad como de una obra de Arte y se quedarían cortos. Porque todos los tipos que andan escuchando sinfonías y noticias lo arruinan todo. Oír y a Dios -que suele hablar como un trueno o como un niño- es suficiente para quien está dispuesto a adorar. No hace falta una atención especial. Los limpios de corazón no andan "mirando a Dios", simplemente se postran y lo adoran. Los pastorcitos fueron y adoraron para confusión de los macarras y para el gozo del mundo. Y estaban muy contentos.
La Purificación de Nuestra Señora es un misterio y la Presentación del Niño en el Templo fue un gozo para Simeón y para Ana. Para nosotros, para san José y para santa María la profecía de Simeón es eso que llamamos gozo: un sobresalto que transpasa el corazón como una espada. Y hace pupa. Y da alegría.
Perdieron al Niño en el Templo. Allí mismo lo encontraron. Hay que volver al Templo para encontrar al Niño, ¿Dónde si no? Ya lo hemos buscado por todas partes. Somos tipos mujy listos y hemos explorado el Universo Cósmico en sí mismo. El Templo sería el último sitio donde buscaríamos al Niño. ¿Puede estar el Niño al que buscamos en un Templo plagado de Doctores y de Sabios? Pues mira, sí. Allí está el Niño pasmando y enseñando a los Doctores y los Sabios y a los Macarras arrepentidos. Y es de ver ese gozo del encuentro con el Niño Jesús: ¿No sabías? -dice Ella conteniendo las lágrimas. ¿No sabíais? -dice Él conteniendo la risa. Y se dan un abrazo los tres -porque allí está san José calladito, como pasmado y muy contento. Porque todo el gozo de los hombres está en las travesuras de Dios.

!Que bonito!!Que meditación tan preciosa! "Dios encuentra deliciosa su Encarnación porque va a estar con los hombres".Nunca habia yo pensado que era así.Gracias,don Javier.J
ResponderSuprimirRecreándome sobre la faz de la tierra, y mi delicia era estar con los hijos de los hombres (Prov 8, 22)
ResponderSuprimirEl comentario de don Javier es la guinda perfecta de la entrada.
ResponderSuprimirGracias, me ha dado tema para rezar hoy.
Hola
ResponderSuprimirSoy viejico
De parte de Dr.Cornelius que veais este blog
http://www.yamiqueelyoucat.com/
Gracias
Saludos d.Javier
Viejico
Estimado DJ.
ResponderSuprimirHombre digno de ser adorado aquel que naciera en un establo lleno de pajas en aquel sucio pueblo de aquella perdida región oriental del Imperio. Maravillosa obra de arte dadá. Dios y la mierda se funden en uno.
En hora buena nació y todo junto a ud. por su relato.
sds!
Hola Don Javier.La virgen se pone de camino y de prisa.Dios es niño. Gracias.
ResponderSuprimirDoña Cordelia: Pues bendito sea Dios.
ResponderSuprimirSaludos, don viejico: ¡Qué elegría verlo por aquí!
Don dadaísta: no blafeme usted y recuerde que, cuando santa Teresa andaba preguntándose cómo podría Dios encontrar algo amable en su alma tan vil, le habló así el Señor: No es vil tu alma, hija mía, que está creada a mi imagen.
Así es don Theo. El Adviento está a la vuelta de la esquina.