A Don Natalio, con afecto.
En la antigüedad clasica la escuela española tenía tres etapas. Primero se nos daba una Educación General Básica (EGB) que tenía más de general y de básica que de educación. Durante esa etapa éramos tratados con mucho desprecio y se nos llamaba "básicos". Luego venía el Bachillerato Unificado y Polivalente (BUP). La categoría de los "búpidos" inspiraba más lástima que desprecio. Cuando terminábamos el BUP se nos suponía a todos -con razón- muy desorientados y se nos infligía un Curso de Orientación Universitaria (COU) que nos convertía en cou-boys y en el hazmerreír de la entera comunidad. Entonces cumplíamos dieciocho años, alcanzábamos la mayoría de edad y estábamos listos para ir a la cárcel, a la universidad o donde quisiéramos. Como premio, mis amables padres me regalaron unos gemelos preciosos que, además, poseían propiedades mágicas.
Una noche, viajando en automóvil con un amigo, mi amigo perdió el control, caímos por un puente y, cuando recuperé el conocimiento, observé que me habían robado la cartera, el reloj y los gemelos. Observé luego que mi amigo estaba muy maltrecho y que el automóvil era un amasijo de chatarra del que sería dificilísimo sacarnos incluso sin reloj, sin gemelos y sin cartera. Ya en el hospital supe, con pena, que a mi amigo se le habían roto casi todos los huesos y, con alegría, que a mí no se me había roto ninguno.
En fin, desposeído de mis valiosas joyas, pero con el COU terminado, con los huesos en su sitio y muy contento, me dispuse a emprender la más importante carrera que es -¡oh!- la de la vida. Y aquí estoy, oiga usted. Lo de los gemelos ya no se lleva casi. Cuando, por cualquier motivo, tengo que vestirme de gran gala, adorno los puños de mi camisa con unos sencillos encajes o vuelillos que aquí llamamos pueñetas.

Escribe mucho mi amigo y recién ahora veo el post!!!
ResponderSuprimirSe agradece. En Argentina hace unos años era casi un signo distintivo de los curas del opus. A decir verdad es algo que siempre me agradó porque estaban siempre muy prolijitos.
Respetos puñetos.
Natalio
Y me encantó lo de las propiedades mágicas de los gemelos...
ResponderSuprimirRespetos mágicos.
Natalio
¡Ah Don Natalio! Uno conoce a seis taxistas que son de la Obra y se marcha convencido de que el Opus Dei es una Asociación de Taxistas. Otro conoce a tres curas del Opus Dei que usan gemelos y piensa que debe ser algo así como un juramento que vincula a los presbíteros de la Obra. Es un error comprensible pero es un error. Todavía hay gente que cree que los sacerdotes del Opus Dei son religiosos como, por ejemplo, los capuchinos. Y es muy razonable que ellos se esfuercen por no parecer capuchinos. ¿No le parece?
ResponderSuprimirMi hijo es sacerdote de la Prelatura del Opus Dei y usa gemelos. Hay quienes los critican como si la vida interior se midiera por usarlos o no. Es un signo de cuidado personal y no son los únicos presbíteros que los han usado por esas razones. Un salesiano de origen polaco que sirvió en Chile por años los usaba. No debe haber sido común tampoco pues me llamó la atención siendo niña aún.
ResponderSuprimirPensándolo bien es darle dignidad a la investidura que detentan también en el vestir cuidadoso.
Doña Alemamá: ¡Felicidades! Como usted sabe una de las cosas que constantemente predicaba San Josemaría era el amor a la libertad. Los sacerdotes de la Prelatura, siguiendo su ejemplo, tienen una gracia humana y divina muy especial para hacer uso de su libertad sin ofender a nadie. Tienen además una envidiable facilidad para encajar elegantemente las críticas. Yo no dejo de aprender mucho de ellos cada día. Lo dicho, señora: ¡Felicidades!
ResponderSuprimirde todos modos no conozco los 1000 sacerdotes de la Obra, pero los más de treinta que conozco siempre que usan camisa blanca (sotana o pechera) usan gemelos. No es lo mismo que seis taxistas.
ResponderSuprimirNo creo que sea algo malo usar gemelos, pero digamos que, en argentina, es distintivo.